Por Victor Vergara:
Emigré buscando un mejor futuro para mi hijo, una mejor calidad de vida ya que allá, en mi amado país, ahorita se nos dificulta hasta comer.
Yo trabajaba en una empresa llamada Colorificio Pordecar que fabricaba cerámica y colorantes para empresas.
El salario que teníamos era 1 millón 500 mil bolívares (Bs.) por semana, que alcanza para comprar una harina de maíz, que puede ser la comida de un día. ¿Y los otros seis días? Nada. Eso me llevó a migrar. Tengo amigos en Perú. Para allá voy. Con la situación de la economía de mi país, nadie puede sostenerse.
Allá comemos porque somos magos.
Con el salario semanal de un trabajador no puedes comprar un kilo de arroz porque vale 2.000 Bs. En el viaje de nosotros, tenemos ya dos días sin comer. En mi maleta llevo mi ropa, nada más. De comida, dos panes que nos trajimos y unas tonterías para ayudarnos. Pero el esfuerzo va a valer la pena.
Sueño con trabajar para mandar remesas a mi hijo, a mi esposa y a mi familia porque ellos no pueden pagar cosas. Yo, como padre, voy a luchar por ellos.
José Rafael Hidalgo, venezolano de 36 años de edad, oriundo de Yaritagua, Estado Yaracuy. (I)
MSP refuerza la detección y el tratamiento de la tuberculosis
Gestión de Riesgos advierte que edificio Multicomercio no registra permisos activos
Accidente en Papallacta: 1 fallecido y 20 personas heridas
Gobierno Nacional toma el control operativo de Segura EP en Guayaquil
Deslizamiento en la Alóag–Santo Domingo obligó a cerrar la vía; horas después se habilitó el paso
Miss Universo sufre caída en el Desfile de las Flores y las Frutas en Ambato
