Decenas de miles de personas celebraron ayer en Berlín el "Día de la calle Christopher", dedicado al "orgullo gay", con confeti, disfraces arriesgados, banderas arco iris y consignas varias en favor de la tolerancia.
En tono festivo, pero sin descuidar la reivindicación de fondo por la igualdad, más de cuarenta carrozas con miles de homosexuales y vatios de música partieron por la mañana del popular barrio de Kreuzberg en dirección a la puerta de Brandeburgo, en el corazón de la capital.
"Mientras haya discriminación contra la homosexualidad en la sociedad, es importante salir a la calle" para combatirla, aseguró el alcalde de Berlín, el socialdemócrata Klaus Wowereit, el primer alcalde alemán que reconoció su homosexualidad públicamente.
Wowereit criticó las desigualdades latentes en Alemania en asuntos como el matrimonio o las herencias. La marcha pasó por el monumento a los homosexuales perseguidos, y luego frente a la embajada de Rusia, en donde se mostró una imagen de su presidente, Vladimir Putin, y de su primer ministro, Dimitri Medvedev, como si fueran una pareja.
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