El primer ministro irlandés, el conservador Enda Kenny, aseguró ayer que la futura ley del aborto no cambiará la normativa actual, sino que ofrecerá certeza y claridad a las mujeres y la profesión médica para determinar cuándo se podrá interrumpir un embarazo.
El jefe del Gobierno de coalición entre democristianos y laboristas insistió en que no cambian la posición sobre el aborto en Irlanda. “Continuará siendo uno de los sitios más seguros del mundo para dar a luz”, dijo respecto al país.
El Ejecutivo aprobó el martes un controvertido proyecto de ley del aborto encaminado a autorizar la interrupción del embarazo cuando la vida de la madre esté en peligro, lo que incluye también la amenaza de suicidio. Ante el rechazo que el texto genera entre los sectores más tradicionales de su partido, el conservador Fine Gael (FG), Kenny reconoció que la cuestión del aborto genera divisiones, que es compleja y delicada, pero su objetivo es proteger a la madre y al no nacido clarificando las circunstancias que permiten la interrupción del embarazo.
En la actualidad el aborto es ilegal en Irlanda menos cuando la vida de la madre está en riesgo pero está sujeto a la interpretación de los médicos, que normalmente tienden a negarse a interrumpir los embarazos por temor a consecuencias legales o por convicciones religiosas en un país mayoritariamente católico.
La nueva ley, que debería entrar en vigor antes del verano tras pasar el filtro de un comité parlamentario y una votación en la Cámara Baja, sustituirá a la normativa actual, que permite interrupciones del embarazo en circunstancias limitadas siguiendo directrices muy vagas recogidas en la Constitución.
El borrador propone ahora que las interrupciones del embarazo en casos no considerados “de emergencia” se practiquen en unidades de ginecología del servicio público de salud, después de que dos médicos certifiquen que existe un riesgo sustancial y real para la vida de la madre.
Si se trata de una emergencia, un solo médico podrá decidir si es necesario practicar un aborto para salvar la vida de la embarazada.
La inclusión de la amenaza de suicidio como motivo para abortar es la cláusula que más preocupa a algunos conservadores, pues creen que abrirá la puerta en el país a lo que denominaron “abortos a la carta”.
Al respecto, el proyecto de ley propone que un comité de tres expertos evalúe, a través de un historial y entrevistas, el estado de salud físico y mental de la madre.
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