Durante décadas, la sociedad asumió que hacker era sinónimo de delincuente. Sin comprender el origen del término, todos los hackers eran considerados chicos malos, tan malos que eran capaces de provocar auténticas catástrofes informáticas. Al desconocer su mundo, resultaba más fácil y cómodo juzgarlos y perseguirlos.
La prensa contribuyó a crear una idea distorsionada de estos hábiles programadores, locos por la informática. Al publicar reportajes que los vinculaban con los ataques a la banca o a las plataformas siempre blindadas de los ejércitos de los países del Primer Mundo, ya se ha configurado un perfil de hacker que no empata con sus actividades.
Si se tratara de responsabilizar a alguien por los ataques perpetrados contra las redes de Internet, contra los sistemas de cómputo, habría que precisar que no son los hackers, sino los crackers, quienes sí están interesados en aplicar sus conocimientos para robar información y lucrar por ello. Aunque ambos están del lado de la ilegalidad, a los hackers no les interesa provocar daños ni obtener beneficios económicos. Para ellos, la mayor satisfacción consiste en ingresar a un sistema y mientras más ‘seguro’ sea este mejor aún.
Si consiguen entrar por algún resquicio, confirmarán que fueron capaces de vulnerar una plataforma que parecía inquebrantable. Algunos suelen dejar mensajes para que los administradores informáticos tomen medidas y mejoren sus seguridades; otros simplemente se van sin que nadie se dé cuenta de que estuvieron allí dando solo un vistazo.
FIFA confirma histórico show de medio tiempo con Shakira, Madonna y BTS
EE.UU. niega asilo a José Serrano, pero bloquea su deportación a Ecuador
Golpe a “Los Lobos”: capturan a “Gordo Paúl”
Tres militares heridos en operativo contra minería ilegal en Morona Santiago
Xi y Trump concluyen en Pekín un primer cara a cara de dos horas y cuarto
Petroecuador asegura abastecimiento de combustibles desde terminales de Pascuales y El Beaterio
