La carne de llamas y alpacas es procesada en Yuraucsha

16 de abril de 2013 - 00:00

Conocida en nuestro país como llamingo, la llama andina es un camélido emblemático de las regiones montañosas del continente. Antes de la llegada de los españoles, los incas domesticaron al animal.

No se conoce con exactitud cuándo el hombre andino empezó a utilizar las carnes de alpaca y llama como parte de su alimentación. No obstante, se sabe que en la época preincaica, las culturas Chimú y Huari ya criaban a estas especies, pero fueron los incas quienes mejoraron la crianza y las consumieron como carne fresca y charqui. Con la expansión del imperio incaico, el consumo también se expandió.

Actualmente, el consumo de los músculos de la llama se va ampliando en Ecuador, debido a la divulgación y promoción de los beneficios tanto nutricionales como digestivos por parte de organizaciones públicas y privadas.

La carne de llama tiene un mayor contenido de proteínas en relación con otras, y el bajo contenido de su grasa no incide en la formación de colesterol, lo que responde a las necesidades y requerimientos del consumidor moderno. También se hacen embutidos de carne de oveja.

En la comunidad de Yuraucsha, de la parroquia Salinas (Bolívar), se ha otorgado un valor agregado a la preparación de la carne de los camélidos andinos a través de la preparación de embutidos, los que son elaborados en la planta de procesamiento  de la comunidad, la misma que requirió una inversión de 48 mil dólares para infraestructura y equipamiento.

En la comunidad, ubicada a ocho kilómetros de Salinas (20 minutos en auto), viven cerca de 300 personas. “Todo está listo para empezar con el turismo empresarial. En estos días estamos realizando la difusión sobre los servicios que ofertamos a los turistas en nuestra tierra”, indicó Nelson Córdova, coordinador de turismo de Yuraucsha.

En esa zona, existen varias actividades que los turistas pueden realizar. La fábrica de turrones es la más antigua en la zona y viene trabajando desde hace tres años. El centro artesanal, compuesto por 35 mujeres, elabora tejidos a mano utilizando la fibra de oveja y de alpaca: gorros, bufandas, sacos y guantes son comercializados en la tienda del lugar, donde se pueden encontrar algunos recuerdos además de las prendas confeccionadas a mano. “Ya venimos trabajando como 10 años con la gente de la comunidad y ahora hemos incursionado en la fabricación de embutidos del camélido”, enfatizó Córdova.

En Salinas, son 10 comunidades las que al momento están laborando en la creación de centros de turismo comunitario. La implementación de un circuito para la integración de las mismas es uno de los objetivos. Algunas ya poseen servicio de hospedaje ( 6 dólares por persona) como son las zonas subtropicales Tigre Urco, Chazojuan y Matiaví Bajo. El pago del importe  incluye alimentación. “La ofertas son variadas. No solo se puede hacer turismo empresarial, también ofertamos paquetes con caminatas, paseos a caballo, tours al Chimborazo”, explicó Dorian Ruiz, coordinador turístico de Salinas de Guaranda.

Ruiz también manifestó que la incursión en el campo de los embutidos de llama constituye una gran oportunidad para ampliar los servicios que las comunidades ofertan. “Junto con el padre Polo se coordinó la implementación de la planta; varias ONG italianas han contribuido para que sea posible esta embutidora”, indicó el coordinador.

Además, los escenarios naturales que posee esta zona de Bolívar son propicios para el deleite de los viajeros. Son alrededor de 1.500 personas al mes las que visitan Salinas y sus comunidades. En 2012, se registraron alrededor de 17 mil turistas. Según la oficina de turismo comunitario, en la cabecera parroquial, cada turista gasta cerca de 20 dólares, pues es allí donde se concentra la mayoría de servicios. Plantas procesadoras de lácteos y embutidos, senderismo y montañismo son las actividades más practicadas.

Saliendo de Salinas hacia las demás comunidades, la vía está lastrada y en algunos sectores solo pueden circular autos altos. Pero el trayecto vale la pena si se quiere degustar de unos embutidos sanos y novísimos para el paladar de los ecuatorianos.

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