Diablada de Píllaro convoca a más de 80.000 personas

- 04 de enero de 2019 - 00:00
Los colores característicos de la vestimenta de los danzantes son el rojo y amarillo (arriba). Las atemorizantes máscaras son elaboradas con cuernos, garras, colmillos, pezuñas y más elementos de la fauna local. Los bulliciosos danzantes además portan bastones, muñecos y especies de animales disecados.
Foto: Roberto Chávez / El Telégrafo

Demonios, guarichas y capariches forman parte de las coloridas y bulliciosas comparsas que del 1 al 6 de enero recorren las calles de este cantón tungurahuense.

Serenidad y orden. Estas dos palabras definen a la perfección el ambiente en las calles del cantón tungurahuense de Píllaro, la mayor parte del año. No obstante, del 1 al 6 de enero el panorama se transforma por completo.

En estas fechas, mientras el resto del país conmemora el Paso de los Reyes Magos, en dicha población tiene lugar la Diablada, celebración que fusiona creencias locales, folclor y mucha algarabía.

“En las 24 provincias, es la única fiesta en su clase; este jueves 3 de enero se cumplió una década de la declaratoria de la festividad como Patrimonio Intangible de la Nación. Por tal motivo todas las comparsas participantes se están luciendo en cada presentación”, dijo el alcalde Patricio Sarabia.

¿En qué consiste?

La Diablada gira en torno a multitudinarios desfiles que parten de varias comunidades, tales como Marcos Espinel, Robalinopamba, El Carmen y Tunguipamba.

Los protagonistas de cada partida (comparsa) son personas ataviadas con trajes y horripilantes máscaras de diablos, belcebú y más personajes infernales. Además, los grupos de danzantes están compuestos por guarichas, capariches y parejas de línea.

“Hace más de 50 años, los adolescentes de la parroquia Marcos Espinel enamoraban a las muchachas del barrio Tunguipamba. Esto desató los celos de hermanos y padres de las chicas de esta última comuna; por ello decidieron ahuyentar a los intrépidos enamoradizos disfrazándose de personajes demoníacos; de ahí nace la fiesta”, dijo el profesor Luis Lara, historiador pillareño.

El espacio ideal para ver los desfiles es el parque central, pues a esta altura la vía principal tiene el ancho suficiente para que los diablos bailen con los turistas.

Más de 80.000 visitantes

Pillareños residentes en Estados Unidos, Italia, Gran Bretaña, Francia, entre otros países, también se dan cita en el centro urbano, donde de manera complementaria cada año se organizan exposiciones de artesanías en madera y vidrio.

“Los bulliciosos y coloridos recorridos se inician casi pasado el mediodía. Mientras tanto, los visitantes tienen la oportunidad de apreciar la destreza de hábiles pillareños, quienes plasman su imaginación en cuadros, fotografías, lienzos y más obras de arte”, señaló Luis Campoverde, pintor tungurahuense.

El lugar preferido por los turistas para las fotografías es la esquina de la municipalidad, donde los danzantes hacen una breve parada para saludar a las autoridades cantonales y a la reina de la ciudad, entre otros personajes públicos de la localidad.

Durante los seis días de festejos se espera el arribo de más de 80.000 personas, tanto de la región, el país y el extranjero.

Dispositivo de seguridad

Para estos días, en Píllaro se ha desplegado un amplio operativo de orden que involucra a varias entidades, entre ellas Municipio, Agencia Nacional de Tránsito, Policía Nacional, ECU-911 y Secretaría de Gestión de Riesgos.

“Tanto en el centro de Píllaro como en sus comunidades hay suficientes hoteles y hosterías, así como picanterías y restaurantes, a fin de abastecer la creciente demanda de alojamiento y alimentación”, agregó Sarabia.

Según estimaciones locales, hasta el domingo participarán decenas de comparsas compuestas por más de dos mil danzantes de diferentes comunidades. (I)
Por su parte, las guarichas y capariches, desfilan ataviados con trajes de colores predominantemente claros. En sus manos siempre llevan botellas con licor de elaboración artesanal, como el puro y la verbena, los cuales son compartidos con los visitantes.Por su parte, las guarichas y capariches, desfilan ataviados con trajes de colores predominantemente claros. En sus manos siempre llevan botellas con licor de elaboración artesanal, como el puro y la verbena, los cuales son compartidos con los visitantes. Foto: Roberto Chávez / El Telégrafo

Seguridad
Recorridos permanentes
Personal de la Policía Nacional, Agencia Nacional de Tránsito, Municipio de Píllaro, ECU-911 y Secretaría Nacional de Riesgos, realizan operativos de control a diario en las calles del cantón. En especial del área urbana, donde tienen lugar los desfiles.

10 años han transcurrido desde  la declaratoria como Patrimonio Intangible de la Diablada Pillareña.

Capacidad hotelera local
Según el alcalde, hay alojamientos y restaurantes suficientes para satisfacer la demanda de los visitantes. (I)

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