Cerca de 1.200 trabajadores de la empresa china Harbin se tomaron ayer la vía Pasaje–Cuenca, en el sector Sarayunga, del cantón Pucará, en la provincia del Azuay.
La medida de hecho inició a las 07:00 y se dio en reclamo por sus salarios y los presuntos maltratos de los que son objeto por parte de los altos mandos de la compañía que construye el proyecto hidroeléctrico Minas–San Francisco–La Unión.
La carretera fue cerrada debido a la quema de llantas y los vehículos tuvieron que tomar una ruta alterna que atraviesa por Uzhcurrumi, en el territorio orense.
Cerca de las 10:00 un grupo de policías de El Oro y Azuay llegó al sector para despejar la vía, en medio de los gritos de los obreros que demandaban el mejoramiento de su situación laboral y de la calidad de la alimentación.
“Queremos que nos paguen lo que exige la ley, los chinos no cumplen y solo nos pagan el básico” dijo Miguel Gómez, uno de los manifestantes.
Hasta el mediodía de ayer, ningún representante de la empresa o responsable de la obra se pronunció, pero para hoy se prevé que alguno de ellos emita un comunicado.
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