Solo un chofer rebasó la velocidad permitida en la capital azuaya

24 de julio de 2012 00:00

El adagio “Guerra avisada no mata gente” parece que prevaleció en el primer día de control de velocidad en las carreteras de la provincia del Azuay, concretamente en Cuenca.

Hasta la tarde de ayer, la Policía había levantado solo un parte a un conductor en la vía rápida Cuenca-Azogues, cuando el infractor iba a 106 kilómetros por hora. El resto de personas que circularon por la ruta respetó las disposiciones.

De los tres fotorradares, solo uno estuvo en funcionamiento ayer. La falta de personal impidió que los demás entren en servicio. Una de las vías donde se concentró la atención de todos fue la Cuenca-Azogues, debido a que en esta carretera se ha producido la mayor cantidad de accidentes de tránsito.

Desde las 7 de la mañana los policías instalaron los instrumentos en el kilómetro 13,5, entre ellos el fotorradar de origen alemán y que tiene un precio de $ 85 mil. Pero los conductores esta vez tomaron precauciones.

Desde el sector del hospital del Instituto de Seguridad Social, los choferes redujeron las velocidades. Antes, por esta carretera circulaban a 150 kilómetros por hora. Ayer, en cambio, bajaron a 80 y 90 kilómetros, lo que hacía incluso el tráfico muy lento en varios tramos.

Según el coronel Mauricio Guerrero, jefe de Tránsito en la provincia del Azuay, la semana anterior hubo una etapa de socialización con los conductores en las diferentes vías de la provincia. Aseguró  que eso ha servido para que tomen las debidas precauciones y no excedan los límites. En esta carretera está permitido un máximo de 100 kilómetros por hora.

Guerrero dijo que esta herramienta (los fotorradares) no debe verse como un equipo de represión sino, más bien, como un mecanismo para evitar accidentes de tránsito que son muy lamentables en el país.

“Vamos a utilizar los fotorradares de manera indistinta, en diferentes lugares y en cualquier hora del día o de la noche”, indicó el Jefe de Tránsito. Hay que señalar que por el momento no se está controlando la Avenida de las Américas, que es muy transitada, hasta que la Municipalidad de Cuenca defina si es una avenida o una carretera de alta velocidad. “Como no está claro el tema de calificación de esta vía, nosotros no vamos a entrar a trabajar por el momento hasta no tener claro un pronunciamiento del Cabildo”, manifestó.

Prueba del alcohol en terminal

De igual manera la Municipalidad de Cuenca y la empresa de Movilidad iniciaron ayer el control de alcoholemia a los conductores que trabajan desde la terminal terrestre.

Desde las 7 de la mañana, los choferes con frecuencias a las diferentes provincias del país, como también a los cantones y parroquias del Azuay, se sometieron a pruebas para medir el nivel de alcohol en su sangre. Para el efecto, 20 minutos antes debieron estar en la garita con su propia boquilla. Además, cada uno de ellos debió llenar un formulario con los datos respecto a su identidad y la ruta que iban a cubrir.

Según el gerente de la terminal terrestre, Xavier Prieto, no hubo novedades en el primer día de vigilancia. “Vamos permanentemente a realizar el control a los conductores, lo importante de esto es evitar los accidentes de tránsito”, dijo el funcionario de la Municipalidad.

El control de alcoholemia comenzó ayer para todos los conductores de la terminal. A más de este chequeo, los choferes también tienen que someterse a la verificación de sus documentos para comprobar si la licencia está actualizada. “Tuvimos dos casos con este problema, pero fueron solucionados”.

Los choferes que cubren las rutas nacionales y locales dijeron sentirse bien con este control, puesto que eso les da también garantías y seguridades para su desplazamiento, como también a sus usuarios.

Te recomendamos

Las más leídas

Contenido externo patrocinado