La campaña de acopio, transporte y procesamiento de pilas y baterías usadas continuará también este año. Esta labor ambiental empezó en marzo de 2013 a cargo de los técnicos de la Empresa Pública Municipal Gestión Integral de Desechos Sólidos de Ambato (Gidsa).
La primera etapa concluirá en abril y enseguida empezará la segunda también con el eslogan ‘Ponte pilas, si las tiras contaminas”.
En la primera etapa participaron estudiantes, docentes y funcionarios de 22 instituciones, en cuyas instalaciones se colocaron los pequeños contenedores para allí depositar pilas y baterías pequeñas de teléfonos móviles, relojes y demás dispositivos tecnológicos.
El Municipio de Ambato, Empresa Eléctrica, Plasticaucho Industrial, Escuela México, León Becerra, Universidad Técnica de Ambato (UTA), colegios Ambato y Atahualpa, son algunas de las instituciones que se unieron a la campaña.
María de Lourdes Llerena, gerenta de Gidsa, explicó que el contenido de los recipientes se encapsula posteriormente en una celda especial situada en el relleno sanitario.
“Para evitar que los contaminantes del interior de las pilas se filtren al suelo y luego al agua, se diseñó una celda de hormigón totalmente hermética en el relleno de Chachoán. Cuenta con un recubrimiento impermeabilizante en su interior de tal forma que mantiene los compuestos alejados de la tierra”, dijo Llerena.
Entre los metales pesados y nocivos para la salud humana que contienen las pilas y baterías se pueden citar el magnesio, plomo, carbono, cadmio, litio, mercurio y otros.
Según estudios especializados, una micropila de mercurio puede contaminar 600.000 litros de agua. Una de zinc-aire 12.000 litros, una de óxido de plata 14.000 litros y una pila común 3.000 litros.
Inicialmente este proyecto recogió 50.000 pilas y baterías secas, entre marzo y julio de 2013. La recolección se la realiza una vez al mes, con la colaboración de personal capacitado. Los contenedores son de material plástico, elaborados en el país y fácilmente reconocibles por llevar el logotipo de la campaña en letras grandes.
“Desde que se instalaron los recipientes, mi familia y yo acudimos a depositar las pilas que ya no ocupamos. Lo importante es inculcar esta actitud ecologista a los más pequeños”, opinó Juan Jurado, habitante del barrio El Español.
Llerena manifestó, además, que este proyecto de cuidado ambiental responde a los requerimientos de la Legislación Ambiental vigente.
En la primera fase de esta labor se invirtieron cerca de 15.000 dólares. “Esta iniciativa va de la mano con el proyecto de construcción de la planta de tratamiento de aguas residuales, que se ejecutará este año. Esto con el fin de impedir que las aguas servidas lleguen a la planta con metales pesados y priorizar el tratamiento de fluidos de carácter casero”, aseguró Llerena.
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