Superan el riesgo con camaradería

29 de agosto de 2012 - 00:00

Según el último informe del Cuerpo de Bomberos de Quito, en la semana del 17 al 23 de junio se registraron 228 incendios. El contingente que aplacó los siniestros fue de 280 elementos, quienes trabajaron entre 24 y 36 horas continuas para sofocarlos (Revise el último informe del Cuerpo de Bomberos de Quito).

En el Cabildo, aproximadamente 700 personas cumplen esa labor. Detrás de las llamas y rescates se encuentran padres y madres de familia que luego de pasar largas horas de trabajo y convivencia con sus  compañeros, agradecen por retornar a sus hogares.

En la estación principal del Distrito, Coronel Martín Reimberg o “X1”, como la identifican en la “jerga bomberil”, conviven 45 bomberos que en medio de la camaradería y la amistad sofocan incendios, desfogan inundaciones, rescatan personas, socorren animales.

En las habitaciones de color claro resuenan risas en las escasas horas de descanso que tienen. A las 11:00, luego de desayunar, pasar revista, asear y organizar la residencia (Veintimilla y Reina Victoria, centro norte), el personal de guardia, pelotón tercero, aprovecha lo que parece un día tranquilo y colabora en la elaboración del almuerzo. “Todos tienen la obligación de ‘meter’ mano en la cocina”, dice Edgar Michelena, uno de los dos sargentos del pelotón.

29-8-12-quito-02En la cocina se siente el aroma picante del menú: ají de carne, guatita y limonada. Entre los diez elementos del pelotón existe una sola mujer, Gabriela Rivadeneira, de 27 años, quien entre risas pela las papas para la guatita.

El bombero Xavier Montero, encargado del rancho, compró los ingredientes para elaborar el almuerzo en la mañana y es quien organiza las obligaciones en la cocina.

Casi está lista la comida cuando suenan cuatro “sirenas” que alertan sobre el inicio de un incendio forestal, un problema común durante el verano. En menos de un minuto todos están embarcados en el “Bravo Uno” y “Tanque Uno”, como llaman a la autobomba y la cisterna, respectivamente.

Edison Bautista va al volante de “Bravo Uno”. En compañía del sargento Michelena sortea los autos para llegar pronto a la Loma de Puengasí, un barrio en el suroriente de Quito, donde se quema un pajonal. “Tanque Uno”, en cambio, es conducido por Jhonny Serrano, hábil bombero y padre de dos gemelas de poco más de dos años.

“Dando a Dios gracias siempre he regresado a mi hogar en buenas condiciones”, comenta. Al llegar al siniestro, en donde ya estaba otra unidad de la Estación El Camal, nota que una hectárea quedó incinerada.

29-8-12-bomber

Al retorno, la guatita se “pasó” un poco y las papas se desvanecieron levemente. Sin importar, todos se sientan a la mesa para almorzar. Al terminar de comer la mayoría se agrupa en la sala, alrededor del cabo Isaac Nicolalde, que juega Play station. A los 20 minutos la sirena vuelve a sonar, pero esta vez va únicamente “Tanque Uno” con tres elementos para apoyar a la Estación Tumbaco, en donde un árbol cedió por el viento y cayó sobre una casa.

 

Mientras el equipo va en apoyo, Gabriela Rivadeneira y Xavier Lita se quedan junto a la radio patrulla de ‘retén’ para receptar las llamadas de emergencia y coordinar los equipos de ayuda. “Gaby”, como la llaman sus compañeros, cuenta que quiso ser veterinaria, pero hace 7 años eligió ser bombera, decisión que tuvo el apoyo de su madre, con   quien vive. “Entré por la estabilidad laboral que ofrece el Cuerpo de Bomberos. Ahora soy más ordenada, disciplinada y sé cocinar”, cuenta.

Cae la noche y mientras unos hacen guardia, los demás van a sus dormitorios; pero siempre alertas por si hay otra emergencia.

 

 

Lectura estimada:
Contiene: palabras
Visitas:
Enlace corto: