Reglas claras mejoran la convivencia entre conductores y peatones

23 de septiembre de 2012 - 00:00

Si hay algo que ha cambiado en la ciudad es la convivencia entre peatones, conductores y ciclistas en  las vías. Para las   personas de la tercera edad, por ejemplo,  ya   es cotidiano respetar las señales de tránsito, usar los puentes peatonales y cruzar por el paso cebra.

Manuela Simbaña, de 82 años,   todos los días, a las 06:30, sale a caminar en el parque lineal de Solanda  y se siente más segura.  “Mientras   camino veo cómo todo ha cambiando, empezando por las calles,  ahora hay señalización y cada uno sabe por dónde se debe ir”.

Aseguró que existe más respeto y amabilidad en las calles, ya que los transeúntes  caminan por las aceras y cruzan por los pasos cebra o  puentes peatonales, lo que antes no ocurría  porque  había un tránsito menos organizado:

“Ahora las personas son conscientes de que deben cuidar sus vidas  y las de los demás”.
Del mismo modo, los ciclistas transitan por el carril derecho de las   vías y los buses toman    pasajeros en las paradas y  ya no es necesario “correr detrás del bus”. “Es un cambio positivo, aunque eso  pasa porque ahora los sancionan, pero  es  una buena estrategia para que los buses respeten”, opinó.

Según Galo Cárdenas, representante de Biciacción,  las acciones adoptadas por el Municipio han mejorado la convivencia vial. “La gente ahora es más  consciente sobre  el respeto al otro”, aunque considera   que aún faltan  acciones.

Desde hace unos meses una delegación de ciclistas urbanos y de élite mantiene  reuniones  quincenales con  representantes del Municipio  y   organizaciones de la sociedad civil para planificar la ciudad. 
Producto de ese diálogo, el Cabildo puso  en marcha el proyecto   Bici-Q, para el alquiler de bicicletas por $ 25  anuales, con lo cual se promueve   el uso de  transportes alternativos. También se  señalizó la vía exclusiva para ciclistas  y se extendió la ruta para el  Ciclopaseo  dominical.

Cárdenas también destacó que las   campañas de concienciación  sobre  una convivencia más amable en las vías ayudó a   reducir la  agresividad, particularmente  de los conductores. “Aunque todavía hay quienes  no respetan el metro y medio de vía que nos corresponde y algunos  ciclistas   utilizan las aceras para transitar”.

En esa convivencia, los peatones continúan siendo los  más vulnerables en las vías,  por lo que el Cabildo ha  puesto énfasis en  la señalización, semaforización y construcción  de puentes. También emprendió una  campaña para recuperar espacio público con la construcción de bulevares y permitir que la ciudadanía acceda a  eventos  culturales y artísticos. Además, en varias zonas de la ciudad se mejoraron o ampliaron las aceras. 
Karina Gallegos, vocera  de la Asociación de Peatones, afirmó que la recuperación de esos espacios   aportó  a la buena convivencia entre conductores y peatones,  pero  consideró que aún faltan  planes para reducir el uso del transporte privado, que genera el 80% de la congestión en las vías  y, en su lugar, se prefiera  el transporte público.

Destacó que solo el 25% de los quiteños tiene vehículo propio.
La construcción de  bulevares y el arreglo de las aceras  ha beneficiado a varios  sectores de  la ciudad:   Naciones Unidas (en el norte),   el Centro Histórico,  Solanda y la Villa Flora (en el sur), “pero aún no se ha atendido a los barrios de los extremos norte y sur”, comentó Gallegos, quien propone que  las sanciones sean más estrictas para los propietarios de vehículos que cometan infracciones, a fin de fomentar  el uso de transporte público.

Para garantizar una convivencia más armónica en las vías también es  necesario  respetar  a las personas con discapacidad  en la planificación de la ciudad.   Yolanda Mena (42 años), quien años atrás sufrió  un accidente de tránsito que le causó graves lesiones  en la cadera y le obligó a  movilizarse en una silla de ruedas, comentó  que antes de ese incidente   no se había dado cuenta de lo  difícil  que es cruzar una avenida  o subirse a una vereda. “Las aceras no tienen rampas  para las sillas de ruedas, lo que hace difícil que yo pueda  transitar   sola por la calle”.

Para atender esas demandas, los puentes  peatonales  que ahora   construye la Municipalidad  tienen rampas de acceso, las calzadas están mejor  señalizadas y los semáforos también son sonoros.

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