Quito gasta $ 1 millón al año en retirar los grafitis vandálicos

- 12 de noviembre de 2018 - 00:00

El dinero del erario local que se destina a limpiar la pintura de fachadas y monumentos patrimoniales serviría para asfaltar unos 80.000 m2 de vías, instalar 18 canchas sintéticas de fútbol o ejecutar obras básicas. Alrededor de 1.000 propiedades del Centro Histórico y área patrimonial se limpiaron en 2017, que sumaron unos 9.000 m2.

El Municipio de Quito gasta de $ 900 mil a $ 1,2 millones anuales en limpiar grafitis o pintura callejera plasmada en paredes, monumentos, puertas, ventanas, aceras, paradas de buses y transporte público, que alteran la estética o el paisaje urbano.

Solo a la limpieza de fachadas del Centro Histórico se destinan $ 500 mil y a la limpieza especial de piedra patrimonial $ 400 mil. Toma más tiempo y trabajo cuando se trata de retirar pintura de caucho o de aerosoles.

El tema de los grafiteros y los daños a la ciudad al plasmar símbolos, dibujos o mensajes saltó a la luz el 9 de septiembre pasado, cuando varios jóvenes, tras amordazar a los guardias, pintaron uno de los recién importados vagones para el Metro de Quito.

El hecho indignó al alcalde Mauricio Rodas, quien ofreció $ 100 mil de recompensa a la persona que facilite información de los responsables, dos de los cuales fueron detenidos y sancionados.

A ello se sumó que el 30 de agosto pasado, un bus turístico de la capital también fue grafiteado en sus ventanas.

El Secretario General de Seguridad y Gobernabilidad del Municipio, Juan Zapata, señaló que hay apertura para quienes realizan grafitis, pero que no se tolerarán los actos vandálicos o fuera de la ley.

Los concejales Sergio Garnica, Carlos Páez, Luis Reina y la exsecretaria de Inclusión de la actual administración, Margarita Carranco, consideran que al Cabildo le ha faltado llevar adelante una política de inclusión con los grafiteros, para evitar los daños a la ciudad y el tener que destinar recursos que podrían servir para hacer otras obras.

Según concejales consultados, los $ 900 mil que generan en gastos los grafiteros servirían para asfaltar 80 mil metros cuadrados de vías al año o instalar 18 canchas de indor fútbol sintéticas.

Zapata afirmó que se ha diseñado un plan de convivencia, que consiste en dialogar con los actores culturales, especialmente jóvenes grafiteros. Pero fue enfático en afirmar que se debe sancionar a quienes atentan contra los bienes de la ciudad.

Diez personas fueron detenidas en 2016 por afectar con grafitis la ciudad, a ocho de ellas se las condenó a trabajo comunitario y al resto al pago de dos salarios básicos unificados.

La Ordenanza 282 y el artículo 393 del Código Orgánico Integral Penal (COIP) establecen las sanciones para quienes pinten paredes en sitios no autorizados. Pueden ser condenados de 1 a 5 días de cárcel, según las agravantes. En cambio, la Ordenanza 332 estipula que quien realice grafitis sin permiso deberá pagar multa de $ 193 o del 50% de la remuneración básica unificada.

La limpieza de estos actos vandálicos la ejecuta el Instituto Metropolitano de Patrimonio (IMP), en el Centro Histórico, en las fachadas de casas patrimoniales, iglesias y monumentos ubicados en las calles García Moreno,  Cuenca, Imbabura, Esmeraldas, Gran Colombia, Guayaquil, Montúfar, Pichincha, Mejía, Chile, Venezuela, Rocafuerte, Oriente, entre otras.

El costo de limpieza equivale -según el IMP- a $ 3,85 el m2 de una fachada regular y a $ 9,50 el m2 de paredes con piedra.

El monitoreo y control del espacio público se realiza a través del sistema de “video wall”, instalado en mayo pasado en la Loma de Puengasí. Recibe información del Sistema ECU-911, que dispone de 729 cámaras, lo que permite actuar cuando se identifican agresiones al patrimonio. También se receptan denuncias telefónicas al 911.

“Hay que diferenciar lo que es vandalismo del arte urbano, no a todos se los puede poner en un mismo saco”, aclaró Zapata.

Sobre la recompensa de $ 100 mil que ofreció Rodas  para dar con los autores de los grafitis al Metro y que fue muy criticado, señaló que la idea no es estigmatizar a nadie, pero debe haber respeto y cuidar para que la Unesco no retire a Quito de la lista de Patrimonio Cultural de la Humanidad, designación que el 8 de septiembre pasado cumplió el 40° aniversario.

Según el Cabildo, en la ciudad existen espacios para que los jóvenes hagan grafitis. Incluso, se habilitarán 9 muros más en las distintas administraciones zonales para acoger más propuestas artísticas, por temáticas, no ofensivas o vandálicas. Para ello deben inscribirse en www.quitocultura.com, ícono ActiveArte.

Allí, no hay límites a la expresión de los jóvenes y la idea es que realicen talleres y que se extiendan a los distintos barrios, para que salgan nuevos artistas del grafiti.

Pese a ello, los concejales Garnica, Páez y Reina creen  que lo sucedido con el vagón es una muestra de la falta de inclusión y de diálogo por parte de esta administración.

Garnica resaltó que los grafitis deben estar armonizados y regulados, porque no se puede atentar contra la propiedad pública y privada. “Hay lugares específicos para hacerlo, no pueden pintar en cualquier parte”, coincidió con Zapata. Es partidario de un diálogo con los actores culturales y de campañas de sensibilidad y promoción, como la lanzada el 2 de mayo pasado por el Cabildo: “Si no es Arte a Otra Parte”.

Páez manifestó que el grafiti es una expresión cultural y por eso se mostró contrario a una persecución contra los autores.

Cree que existe contradicción en la administración Rodas, ya que por un lado se hace un llamado al diálogo y por otro se anuncia represión a quienes hacen grafitis. Está de acuerdo en que se los pinten en sitios definidos.

Según Reina, la pared es un medio alternativo para expresarse. “A los jóvenes no solo hay que darles muros, sino nuevos espacios para que puedan expresarse”.

Para Carranco, bien haría el Alcalde en tener una política con respecto a la cultura urbana. Recordó que en su gestión como secretaria de Inclusión del Cabildo se llevó a cabo el quinto concurso de grafitis, al que acudieron personas de otros países. “Hay que tener acuerdos, saber las lógicas de los jóvenes, pero no se debe confundir con el vandalismo”, reflexionó.

Existen cinco tipos de grafitis

- Tags: firmas o símbolos que identifican a los grafiteros.

- Marcas: las emplean pandillas o delincuentes para identificar casas a perjudicar o para delimitar territorio.

- Lucha social: resaltan fechas conmemorativas y contra de medidas económicas.

- Políticos: dibujos o consignas a favor o en contra de algún ente seccional, nacional o de sus autoridades.

- Artístico: requieren mayor elaboración y técnica, combina colores y diseños. A su vez, se subdividen en 3 clases: wild style, que se los hacen sin boceto y expresan una idea específica o figura atractiva; lettering, que son firmas de grafiteros con diseños mejor trabajados; y, caracteres, con bocetos pintan paisajes, rostros o figuras de animales.

Según el IMP, lo que en realidad atenta contra la ciudad son los tags: letras que no expresan un mensaje.

En 2017 se limpiaron casi  1.000 propiedades del Centro Histórico y área patrimonial, que sumaron 9.000 m2. En cambio, de enero a septiembre de 2018 el IMP limpió más de 1.500 predios patrimoniales (I)   

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