La capital recupera a sus moradores tras el carnaval

22 de febrero de 2012 - 00:00

La capital presentaba ayer un aspecto desolado. Pocos transeúntes se observaban en  las calles, quizá, por el   frío intenso que envolvía a la ciudad.

Sin embargo, hubo quienes optaron por practicar algún deporte,  que a más de la  ropa adecuada para  caminar y trotar, estaban bastante  arropados. Los sitios elegidos fueron los  parques  La Carolina y el   Inglés, ambos en el norte de Quito.

Casi todos los establecimientos comerciales mantuvieron las  puertas cerradas y   pocos atendieron al público. Los principales mercados de abastos desarrollaron sus actividades habituales, aunque el flujo de compradores era mínimo.

Conforme transcurrió la mañana, la ciudad empezó a poblarse. El clima también  mejoró y el tráfico vehicular fue cada vez  más fluido, especialmente hacia el norte.

Los habitantes de Quito, especialmente quienes  permanecieron en la ciudad durante el feriado, no dejaron de  disfrutar el último día del carnaval junto con sus  familias  y, al igual que los días anteriores, los   balnearios  y centros recreativos recibieron a un gran número de visitantes.

La “Ciudad Mitad del Mundo”, en San Antonio de Pichincha, recibió a centenares de turistas que no solamente se fotografiaron  junto al célebre monumento, sino que participaron del  programa artístico preparado para cerrar las festividades.

Más hacia el norte, la parroquia de Calacalí fue el paso obligado de los turistas que retornaban a la capital. Paulatinamente, la carretera  que conecta a Quito con el noroccidente del país  empezó a llenarse de vehículos.

Un alto  número de turistas retornaba  a la ciudad  después de  disfrutar los  tres días de asueto. “Es preferible venir temprano  porque más tarde se hace muy pesado el tráfico”, comentó Carlos, quien   acompañado por su esposa y tres hijos, esperaba su turno para pagar el peaje en el control policial de Calacalí.

La familia retornaba de Crucita (Manabí), en donde  “pasamos muy bien, buena atención y los precios no estuvieron exagerados; ahora sí, a alistarse para volver al trabajo”.

Como Carlos, cientos de conductores  empezaron a retornar desde   temprano. Algunos llevaban sobre  las parrillas de sus vehículos  recuerdos del viaje, especialmente alimentos propios de la Costa,  como racimas de  plátano,  cocos y otras frutas compradas en el trayecto.

La presencia  del transporte público también era notoria.  “Venimos de Manta y todo estuvo bien”, contó  una de las pasajeras que por la ventana del bus se deleitaba con  el paisaje de la serranía, a pesar de   una intensa niebla.

Hasta pasado el mediodía, alrededor de 1.500 vehículos habían regresado a Quito. Al parecer, el operativo conjunto entre las autoridades provinciales, la  Policía Nacional y otras entidades dio buenos  resultados, puesto que no   hubo ningún accidente de tránsito en la vía hasta entrada la tarde.

No obstante, un derrumbe en la vía Nanegalito-Calacalí, en el kilómetro 45,  provocó la  congestión vehicular, pero no se reportaron heridos ni fallecidos.

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