Habitantes de Lloa temieron que incendio forestal afectara sus fuentes de agua

- 27 de diciembre de 2015 - 16:00
El incendio afectó un número aún no determinado de hectáreas de esa parte del páramo.
Foto: Miguel Jiménez / El Telégrafo

A pesar de que el incedio forestal que prendió parte del pajonal de la zona de Llullugsa en la parroquia de Lloa (al occidente de Quito) no se extendió hasta la zona de cultivos y estuvo alejado del poblado, los moradores se asustaron porque las llamas duraron más de 3 días y estuvieron cerca de las vertientes de agua natural que pasan por la parte occidental.

El flagelo iniciado alrededor de la noche del miércoles se extendió hasta la madrugada del sábado en que se extinguió por completo. Afectó un número aún no determinado de hectáreas de esa parte del páramo, en donde dejó un manto negro que se puede apreciar a simple vista y contrasta con el verde profundo de los potreros que existen cerca del lugar del siniestro.

Antes del amanecer el miércoles, Leandro Viracocha (75 años) se despertó intranquilo al observar por la ventana de su casa en Lloa chispas de fuego que titilaban amarillas en la montaña. “Enseguida, con 25 vecinos, decidimos subir para ayudar a los bomberos para evitar que el fuego alcance las vertientes de agua del Atacazo que pasan cerca”, contó el hombre.

Teresa, dueña de una tienda en el centro de la parroquia rural quiteña, confirmó que el temor principal de la población era el riesgo que podían correr "las vertientes de agua".

Viracocha relató que treparon por el camino de tierra que bordea la montaña y que sube hasta el refugio del volcán Pichincha, ubicado a 14 kilómetros (km) del centro del poblado, pero al cabo de 7 km ya se encontraron con las llamas que se extendían en líneas. “Empezamos a cavar alrededor con las palas que llevamos para tirar tierra encima, pero el viento empujaba la candela y se prendía la paja por lo que era casi imposible de detener”, dijo.

Cristian Rivera, director del Comité de Operaciones de Emergencia (COE) cantonal, confirmó las dificultades que hubo para extinguir las llamas debido a las condiciones climáticas, las altas temperaturas reinantes en la zona, la escasez de lluvias, las ráfagas de viento de hasta 40 kilómetros por hora y el difícil acceso a la zona.

Rivera señaló que 100 elementos, entre bomberos y elementos de las Fuerzas Armadas, se unieron a la lucha de los pobladores en el combate al fuego.

La evaluación de la magnitud del incendio y los efectos sobre la flora y fauna las darán a conocer las autoridades la semana que inicia este lunes. (I)

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