En el cementerio de Calderón se mantiene la costumbre de comer junto a la tumba

02 de noviembre de 2015 - 12:59
En el camposanto de Calderón, los visitantes llevan alimentos. Foto: Fernando Sandoval / EL TELÉGRAFO

Desde las 08:00 de hoy, lunes 2 de noviembre, se observó una masiva afluencia de personas en los diferentes cementerios de Quito, para celebrar el Día de los Difuntos.

Como es tradicional, miles de personas se congregaron en el camposanto de Calderón (norte de la capital). Este cementerio es uno de los sitios más simbólicos si se trata de conmemorar a los difuntos. Especialmente porque todavía se preserva la costumbre de que los seres queridos se sirvan comida y bebidas al lado de sus familiares fallecidos. Su imaginario es disfrutar de los alimentos junto a sus familiares.

María Samueza llegó con su hija para visitar a su madre. Ellas contaron que cada año realizan esta visita.

También se aprecia un gran número de familias indígenas que llevaron comida en ollas de barro que ponían sobre las tumbas. En su mayoría, los productos que llevaron fueron arroz con papas, arvejas, pero también se sirvieron pollo.

En los alrededores del panteón también se observó cientos de familias que se sentaron al lado de los féretros y cruces para servirse colada morada, pan y chocota (un plato que tiene papa carne maní y arveja). Incluso algunas mujeres se dieron tiempo de compartir guaguas de pan junto con otras personas que llegaron para el mismo menester.

Tanta fue la concurrencia que caminar por los estrechos senderos fue imposible. A pesar de ello, a las 10:00, se llevó a cabo una misa para ofrecer oraciones a las almas del purgatorio y recordar a los familiares que pasaron a mejor vida.

Alrededor de 200 efectivos custodiaron el lugar, no solo en el ingreso sino también en los alrededores, sobre todo en las zonas de estacionamiento.

En el Parque de Los Recuerdos, ubicado en la Panamericana Norte, la concurrencia también fue masiva, aunque en menor proporción que en el cementerio de Calderón.

En el lugar, los visitantes llegan para arreglar las tumbas de sus seres queridos. En otros casos, niños y jóvenes pintan y cortan la hierba. El servicio es de entre $ 5 y $ 15, dependiendo de los materiales que ocupen.

Lilia Vaca (80 años) llegó para visitar la tumba de su madre. Ella arregló la lápida y la pintó. A las 12:00 acudió a una misa que ofreció el camposanto.

La Policía de Tránsito cerró el paso para los carros hacia los camposantos para facilitar el ingreso de las personas. Hasta las 12:30, Policía Nacional y Policía Metropolitana realizan operativos de control. (I)

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