El Pase del Niño es una tradición que perdura en Ecuador (Galería)

24 de diciembre de 2014 - 07:27
En el Centro Histórico de Quito, varios grupos realizaron el tradicional Pase del Niño. Foto: Alvaro Pérez/ EL TELÉGRAFO

Marco Cabay, trompetista de la banda Fiesta Sureña, da la voz de mando. Y enseguida, los cerca de 15 músicos de la orquesta, dividido por saxofones, tambores y trompetas, empiezan a interpretar el tradicional villancico Dulce Jesús Mío.

Entonces, sin perder tiempo, Rosa Imacaña, integrante del grupo de danza folclórica de San José de Monjas, mueve su florida pollera. "Para nosotros es una emoción única participar en el Pase del Niño". Dice sentirse "feliz" y por ello al son de la música no deja de bailar.

A su lado, Juana Alvarado también baila. "Me siento feliz porque estoy con mis compañeras y en el Pase del Niño reafirmo mi fe". Las mujeres son parte del programa 60 y Piquito, del Municipio de Quito y se sumaron a un grupo de trabajadores municipales, quienes ayer realizaron el tradicional pase del Niño por la calle Guayaquil (Centro Histórico de Quito) hasta la Plaza San Marcos.

Cabay cree que regalar su música es un acto de devoción a Dios, "lo bendecimos y recordamos lo importante que es para nuestra vida".

Fausto Cabay afirma que al participar en el Pase del Niño buscan que esta tradición no se pierda.  "Seguiremos con esta tradición. El Pase del Niño para nosotros significa paz, amor e integridad".

María de los Ángeles Pérez organizó el Pase del Niño con sus compañeros de trabajo, "porque es una fiesta tradicional que es parte de nuestro patrimonio cultural intangible".

A su criterio, el Pase del Niño es una oportunidad donde los compañeros de trabajo se integran. "Lo hicimos desde la novena para rendir un homenaje a Cristo Jesús que vino para redimirnos".

Para Iván Andrade, realizar el Pase del Niño con los compañeros de trabajo le permite "conformar un equipo laboral lleno de compañerismos y fraternidad".

Álex Chalá representó al rey mago Baltazar. Para él, disfrazarse refleja el verdadero significado de la Navidad, que a su criterio "es hacer felices a quienes tenemos a nuestro lado".

Abel Gallegos, quien personificó al rey Melchor, señala que en el Pase del Niño reafirma su fe y "permite mayor convivencia en el trabajo, por un día dejamos el trabajo para ser más vecinos y más amigos".

Carolina Moreno representó a la Virgen María. Para ella, encarnar este personaje es una "responsabilidad de ser cada día mejor".

En la Plaza de la Independencia, un grupo de más de 60 niños del Centro de Desarrollo Infantil Nacidos para triunfar, también realizaron el tradicional pase del Niño.

Los pequeños de entre 4 y 5 años desfilaron por la Plaza Grande junto a sus padres. Este fue el caso de Valeria Carrillo, quien interpretó a la Virgen María. Para ella personificar a la madre de Jesucristo es una alegría, "un símbolo de perseverancia y busco ser como María, fiel a mi principios".

A su lado, Tatiana Amboya (4 años), vestida de reno, dijo, sin dudarlo, que "Navidad es compartir". Por eso, la pequeña señaló que este año compartirá "con quienes menos tienen".

Para Carrillo compartir el Pase del Niño con sus hijos es muestra de "fe e instaurar una tradición que espero que perdure siempre".

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