La zona habría pasado el ‘veranillo de las almas’

El clima seguirá soleado unos días en la Sierra

- 09 de noviembre de 2017 - 00:00
La semana arrancó en Quito con cielos despejados y altas concentraciones del calor. En la foto, la luna vista sobre el volcán Pichincha la mañana del martes.
Foto: John Guevara / EL TELÉGRAFO

Las radiaciones UV también registrarán niveles altos en la región.

La escasez e incluso ausencia de nubosidad, acompañadas de altas temperaturas en el día, se mantuvieron la mañana de ayer en parte del norte y el centro de la Sierra.

Wladimir Arreaga, técnico del Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi), explica que el origen de esta situación es la presencia de un sistema de alta presión en el océano Pacífico.

Este fenómeno funciona como una barrera que impide la llegada de humedad al país, lo que ocasiona la proliferación de cielos despejados.

Se prevé que estas condiciones varíen alrededor del fin de semana y que las nubes y, posiblemente también las lluvias, sean permanentes en la zona Interandina.

A Blanca Rosales, nacida en Ibarra (Imbabura) y residente en Quito hace casi 5 décadas, no le llama la atención el paso de clima lluvioso a soleado y viceversa registrado en los pasados 30 días.

La comerciante recuerda que su abuela materna solía decirle que las lluvias que caen en la región a inicios de octubre eran la señal para que los campesinos siembren sus productos. “Son las lluvias fuertes que cuando llegué supe que en Quito llamaban ‘el cordonazo de San Francisco’”.

Rosales cree que los últimos días despejados corresponden a lo que solía llamarse ‘veranillo de las almas’ y que coincidía con la época de Finados. “Cuando el clima no estaba tan loco como ahora, empezaba a llover cerca de las Fiestas de Quito y al final del año volvían los soles en lo que los antiguos llamaban ‘el veranillo del niño’”.

El técnico del Inamhi apunta que términos como ‘veranillo’ o ‘cordonazo’ son representaciones con las que el pueblo identifica los patrones climáticos, que coinciden con los períodos agrícolas.

Arreaga señala que, en efecto, el período de precipitaciones en la Sierra Centro y Norte arranca, tradicionalmente, en octubre y concluye en mayo.

Estadísticamente, los picos de mayor lluviosidad se presentan justamente en octubre y en abril.

Durante los meses que dura el mal llamado ‘invierno’ se producen variaciones. Tras las lluvias iniciales, en noviembre disminuyen las precipitaciones. El clima se presenta inestable a inicios de diciembre y hay una nueva reducción a fines de ese mes.

El Inamhi, sin embargo, considera difícil establecer en estos momentos si estos patrones climáticos se reproducirán en lo que resta de 2017.

Esto a causa de la inestabilidad climatológica que se ha producido en los últimos años no solo en el país, sino a escala mundial.

Mientras tanto, el organismo insiste en recomendar a las personas precaución ante la exposición excesiva a los rayos solares;  sobre todo, en días con escasa nubosidad como los recientes.

Alrededor de las 13:00 de ayer, la Secretaría Metropolitana de Ambiente informaba que el nivel de radiación ultravioleta (UV) en la capital registraba 13 puntos (extremadamente alto).

Para los siguientes días, el Inamhi pronostica que la radiación UV registrará entre 11 y 14 puntos por lo que se sugiere el uso constante de bloqueador, gorros y evitar permanecer a la intemperie. (I)

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