El 31% territorio de Quito es área natural protegida

- 15 de junio de 2019 - 00:00

Las laderas del Pichincha y del Atacazo integran uno de los ocho puntos de conservación en Quito, mientras el Ilaló no está incluido entre esos lugares.

Gloria Chancusig habita en el sector de Cochapamba, al occidente de Quito, hace 40 años aproximadamente.

Llegó a vivir a la zona cuando tenía 10 y recuerda que la casa que construyeron sus padres fue una de las primeras viviendas que hubo en la zona.

“Esto estaba lleno de árboles”, recuerda, al tiempo que señala un área en la que actualmente existen inmuebles de dos, tres o  cuatro pisos y cuenta con calles pavimentadas, entre otros servicios.

Dice saber por su familia que a finales de los años 60 e inicios de los 70 se preveía que la avenida Mariscal Sucre sea el límite occidental de la ciudad hacia el norte.

Ello, sin embargo, no ocurrió y, además de Cochapamba, a partir de 1970 se crearon barrios como El Bosque, El Pinar Alto, San Fernando, La Pulida y El Triunfo en el noroccidente de la urbe.

En 2013, el Concejo Metropolitano de la capital declaró a las faldas del Pichincha y el Atacazo como Área de Intervención y Recuperación Especial (AIRE).

El objetivo es evitar que la mancha urbana se extienda y se pierda más zonas naturales en el flanco occidental de la parte urbana capitalina.

El sector Atacazo-Pichincha es una de las ocho áreas protegidas incluidas en el territorio del Distrito Metropolitano.

Seis son parte del Subsistema Metropolitano de Áreas Protegidas (SMAP), establecidas por el Municipio, y dos del Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SNAP), incluido una parte del Parque Nacional Cayambe-Coca.

De acuerdo con un informe de la Secretaría de Ambiente del Cabildo, a través de ellas se protegen más de 130.000 hectáreas (ha). Esto equivale al 31% de la superficie del territorio capitalino.

Según el Atlas Ambiental de Quito, en el 54% del territorio predomina la cobertura vegetal natural (más de 230.000 hectáreas de bosques, arbustales y herbazales húmedos y secos).

Esta vegetación natural se inserta en una red de usos de la tierra: áreas cultivadas (25%), áreas intervenidas o seminaturales (7%) y áreas urbanas (11%), que incluyen a las zonas urbanizadas e infraestructura.

En este porcentaje está el cerro Ilaló (suroriente), que ha generado protestas ciudadanas por intervenciones, como la tala de árboles realizadas con autorización.

El cerro no es parte de las zonas protegidas, pero hoy la Alcaldía busca un mecanismo para resguardarlo. (I) 

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