Si te pegan, que sea temprano

- 16 de diciembre de 2018 - 00:00

Un puñetazo en el pómulo izquierdo la tumbó sobre la cama. La pequeña Anais, de cuatro años, miraba con asombro la escena en la que su progenitor maltrataba a su mamá porque ella había encontrado los mensajes de la amante mientras revisaba el celular de su pareja.

Gracias a la intervención de los suegros de Fabiola, el hombre abandonó la casa a la fuerza. La Policía no encontró la dirección tras el llamado de auxilio.

Con el pómulo hinchado, un ojo morado y el otro casi cerrado de tanto llorar, un fuerte golpe en la cabeza, mareada y con la visión borrosa, Fabiola todavía tuvo fuerzas para ir a la Unidad de Flagrancia, ubicada en la avenida Patria, en el norte de la capital.

El fiscal de turno les dijo que debían ir al Departamento Médico, localizado en el segundo piso de la entidad. Estaba cerrado. La trabajadora social les indicó que no tenían los aparatos para hacerle una tomografía y que debía ir a una clínica privada.

Luego de casi una hora Fabiola salió rumbo a la clínica. El diagnóstico de los exámenes fue traumatismo craneoencefálico con conmoción cerebral, laceración en el pómulo y una hinchazón en la cabeza que no tuvo mayores consecuencias, más que náuseas, un zumbido en el oído y un poco de mareo.

Habían pasado casi nueve horas desde la agresión de la que fue víctima y había que regresar a la Unidad de Flagrancia antes de las 17:00 con los resultados de los exámenes, para intentar tramitar la denuncia y lograr la detención del agresor, porque a esa hora termina -según la trabajadora social- la jornada laboral de los funcionarios públicos. No lo lograron.

El abogado de Fabiola, también exfiscal, les explicó que el procedimiento sugerido en la Fiscalía no era el correcto. Que solamente los exámenes realizados por un médico legista se pueden adjuntar a la denuncia. Tiempo y varios cientos de dólares desperdiciados.

El papá de Anais está libre y le duele un poco la mano. Fabiola se refugió en la casa de sus padres y cambió las cerraduras de su residencia, por si acaso.

Afortunadamente Fabiola ya sabe qué debe hacer la próxima vez, pero tiene que ser antes de la cinco de la tarde… (O)

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