Transferencia tecnológica, una estrategia de desarrollo regional

- 08 de junio de 2018 - 00:00

La ventaja tecnológica que ostentan los países industrializados frente al resto de naciones, especialmente aquellas que se encuentran en vías de crecimiento, se debe a la ingente inversión, tanto pública como privada, que realizan en investigación y desarrollo. A nivel empresarial y productivo es necesario destacar que en este tipo de economías es usual encontrar departamentos de investigación que tienen la misma importancia en relación a los de producción o calidad.

La propiedad intelectual es otro factor decisivo en el crecimiento y producción de tecnología, debido a que los países que no tienen investigación y desarrollo tecnológico se ven obligados a comprar tecnología patentada internacionalmente por naciones punteras en temas de ciencia e innovación, siendo obligados a emplear este conocimiento de acuerdo a las directrices dadas por el fabricante debido a su garantía.

Esta práctica estimula otro tipo de estrategias de crecimiento para países económicamente limitados, al no tener los recursos suficientes para llevar adelante investigaciones desde cero, utilizan la tecnología, patentada previamente, en laboratorios y centros pequeños de investigación, adaptándola o tropicalizándola, para resolver los problemas inherentes a su comunidad. Desde este punto de vista los avances tecnológicos generados por las potencias mundiales, ayudan de forma indirecta a disminuir la brecha de conocimiento de los otros países, a partir de lo que se conoce como transferencia tecnológica.

La brecha tecnológica vista desde la inserción internacional de las economías latinoamericanas es perceptible en la composición de las exportaciones y en el paquete importador de los países, siendo los más dinámicos Brasil, Chile, México, Argentina y Colombia, que se destacan por su mayor industrialización. La generación de empleo en los países se encuentra ligada a las condiciones descritas, por esta razón, las economías latinoamericanas que tienen bajo desarrollo tecnológico, experimentan mayores índices de desempleo o empleo de mala calidad y baja productividad. Sin embargo, la brecha tecnológica entre un país como Brasil y uno como Colombia, se evidencia en el nivel de desarrollo industrial y agroindustrial.

Según el documento “Indicadores  de Actividades  de Ciencia, Tecnología e Innovación (ACTI) del Ecuador 2009-2014” (Senescyt - INEC, 2018) el porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB), destinado por Ecuador para actividades de ciencia y tecnología en 2014 fue de 0.56%, que resulta alto según los históricos país y los datos de la región, cuyo promedio es de menos del 0.25%. Sin embargo, sigue siendo una inversión menor comparada con la media mundial del mismo año, que fue del 2.15%, según datos del Banco Mundial.

Una de las alternativas que existe en la región para poder generar desarrollo tecnológico, sin incrementar la participación del PIB para estas actividades, es la generación de redes de transferencia tecnológica que posibiliten la optimización de las actividades de Investigación, Desarrollo e Innovación (I+D+i), evitando duplicación de estudios, la dispersión de los objetivos de investigación, la especialización en campos determinados por país con fines regionales y la implementación de la innovación y apropiación tecnológica como una estrategia preponderante.

La transferencia tecnológica puede tener varias perspectivas que incluyen aspectos técnicos, pero también de carácter social, como es el caso de la incorporación de una tecnología no presente anteriormente dentro de una organización, esto por lo general implica la modernización de equipo, infraestructura y sistemas, pero también, el cambio de patrones de conducta social y de interrelación del individuo con el conocimiento nuevo y su aplicación. El proceso de transferencia de nuevas tecnologías debería ser un mecanismo habitual, que todas las organizaciones o empresas deberían experimentar,  para adaptarse a los requisitos de mejora y competitividad que el mercado laboral y productivo exige.

Para el caso de una transferencia, desde un proveedor hacia una organización y su adopción por el receptor, se puede entender como finalizado, cuando la nueva tecnología se usa no solamente para realizar un proceso definido, sino, cuando se orienta a la mejora continua dentro de la cadena productiva.

En Europa desde el año 2012 se encuentra en vigencia la norma UNE 166008:2012, referente a la gestión de I+D+i, que establece los requisitos mínimos para la correcta transferencia de activos intangibles provenientes de estas actividades. La norma está dentro de la familia de normas relacionadas a la gestión de innovación y vigilancia tecnológica, que impulsan el intercambio de conocimiento y tecnología entre empresas, promoviendo deducciones fiscales relacionadas con la transferencia tecnológica y transferencia de activos intangibles, beneficio conocido como “patent box”.

En Ecuador la transferencia de tecnología en su gran mayoría se realiza en universidades, centros de formación profesional e institutos de investigación pública, adicionalmente la Secretaría de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación ha desarrollado un programa denominado “HUB´s Universitarios de Innovación y Transferencia de Tecnología”, que constituye una  iniciativa que busca que las ideas de jóvenes emprendedores aporten al desarrollo económico del Ecuador, a través de la creación de redes universitarias en el país. En un primer momento se han unido a esta iniciativa cinco universidades de la capital.

Según datos de la Secretaría Nacional de Derechos Intelectuales, en el país, durante el periodo 2017, se presentaron un total de 763 solicitudes de patentes, de las cuales, 49 fueron para modelos de utilidad, 297 diseños industriales y 417 patentes de invención; también se describe que las solicitudes ingresadas por instituciones de educación superior e institutos públicos de investigación asciende a 148, entre patentes de invención, modelos de utilidad y diseños industriales.

Estos datos son auspiciosos, sin embargo, es necesario considerar que toda esta producción debe ser aterrizada a procesos de mejora productiva y desarrollo social, esto solo se puede lograr con la implementación de una adecuada estrategia de transferencia tecnológica, no solo local (centros de investigación hacia empresa privada y agentes productivos), sino, también a nivel regional, con el fin de potenciar el desarrollo de la tecnología en Latinoamérica.

Es importante mencionar que para lograr la consolidación de la transferencia tecnológica en la región, se deben realizar estudios más profundos sobre las necesidades tecnológicas, sus similitudes y diferencias, en relación con los problemas estructurales y las oportunidades de desarrollo, realizando inversiones que aprovechen el potencial de una red de investigación transfronteriza. (O)

Gonzalo Guerrón
Director de Servicios Especializados - INER

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