Punto de vista

"En los litigios de tierras siempre hay contubernio"

- 19 de agosto de 2016 - 00:00

Los conflictos de este tipo son de vieja data en Ecuador. Cuando una hacienda o una extensión considerable de terreno es declarada urbana, los intereses empiezan a moverse. Aquí entra en juego la mal llamada plusvalía.

Porque se compra la tierra rural muy barata, pero al cabo de poco tiempo, cuando se la declara urbana, el precio sube considerablemente y estos terratenientes pasan a ser los grandes promotores inmobiliarios.

Un ejemplo fue la hacienda Palobamba que tenía 24.000 hectáreas de suelo agrícola (Guayaquil tiene en la actualidad 34.000), pero los poderes absorbieron este territorio. Estas tierras abarcaban desde el km 18 de la vía a la Costa hasta buena parte de la vía a Daule y llegaba hasta donde hoy está el aeropuerto José Joaquín del Olmedo.

Yo he visto a muchas personas de escasos recursos económicos litigar por territorios pero en estos conflictos siempre gana quien tiene más poder económico, político y mediático.

He conocido herederos que se enfrascan en grandes batallas judiciales, algunos mueren durante los litigios y otros aceptan el poco dinero que se les paga por esas propiedades.

No digo que esto esté pasando en Naranjal, pero en estos temas suele existir un contubernio de intereses en el que por lo general están involucrados los municipios y los registradores de la propiedad. No sé si algo similar acontece en este cantón de Guayas.

Pero querer embargar una zona poblada y con edificaciones es inverosímil.

Por qué antes no se reclamó cuando el sector no estaba desarrollado. Muchos de los propietarios  de estos lotes esperan algunos años  para que el sector sea atractivo al comercio, hasta que la obra municipal llegue al sector y ahí, cuando el valor es mucho más alto, reclaman y entablan juicios. Son  personas que se sientan a esperar que la plusvalía suba para dar inicio a las querellas.

En Guayaquil hubo un conflicto con la comuna Casas Viejas ubicada en el km 22 de la vía a la Costa, el lugar  tenía una gran extensión de tierra pero fue cercenada poco a poco. Los pobladores reclamaron pero jamás se los escuchó.

Yo creo que en Naranjal el conflicto se puede solucionar, porque está inmersa una gran extensión del área urbana  en donde están instalados todo tipo de negocios, comercio en general y hasta instituciones públicas.

Pero de lo que recuerdo, como  arquitecto, como concejal y como asambleísta, los líos de tierra se generan solo por intereses. Hay propietarios que se sientan a esperar a que lleguen las obras para de ahí en adelante reclamar lo que antes dejaron abandonado por años. (O)

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