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Ecuador/Sáb.8/May/2021

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El sueño del afuera

14 de julio de 2020 00:00

La tensión entre el adentro y el afuera ha estado en el centro del debate del urbanismo moderno. El adentro para muchos autores estuvo representado por las edificaciones, ya sean estas de uso comercial o residencial; y el afuera estuvo encarnado a través del espacio público.

Este debate generó un sinnúmero de posiciones que destacaban que la expresión de la ciudad se estructura en la convivencia que se produce en el afuera.

De esta manera, la planificación urbana de inicios del siglo XXI puso el énfasis en recuperar los espacios públicos existentes y generar en ellos nuevos tejidos que entrelacen a los residentes con la ciudad.

A inicios del siglo XX, el afuera en el caso de Quito estuvo expresado en los “espacios compartidos”; calles, plazas, bares, cantinas e iglesias por nombrar algunos. Todos ellos permitían distintas interacciones entre los lugares y los pobladores.

La expresión urbana en aquella época también estuvo marcada por las fiestas, que eran de corte cívico y religioso, y servían como forma de escape de las tensiones sociales que acontecían en aquel entonces. Ya en el siglo XXI, la experiencia urbana se fue construyendo a partir de la tensión entre el adentro y el afuera.

Los ejes de intercambio como los centros comerciales, mercados y cines cobraron gran importancia, ya que el consumo pasa a ser un hecho recurrente en nuestras vidas. Muchos hablaron de una crisis del espacio público, pues parecía que las relaciones humanas ya no se generaban en el afuero, sino en los nodos de comercio y en el espacio virtual.

Se decía que ellos traerían la muerte o una transformación profunda en lo que reconocemos como ciudad. Hoy vemos pasar nuestra existencia desde el adentro y creo que nos damos cuenta de la importancia del afuera y el contacto humano que es necesario para construir una ciudad.

Por ello considero que este es el momento para pensarnos una ciudad que nos invite a salir y generar nuevas experiencias con personas que busquen generar tejidos que nos reactiven social y económicamente. Así, hoy más que nunca necesitamos un Urbanismo pensado desde el “Sueño del AFUERA”. (O)