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Quizá sea la hora de ver la política de otra manera

09 de febrero de 2021 00:00

Azuay -al igual que el resto del país- es una provincia donde históricamente los cargos de decisión han sido liderados por hombres. Más aún, en los últimos tiempos existe una generación de mujeres que desde sus espacios están cambiando la historia. Estas mujeres que están marcando un hito importante en la ciudad y en la provincia recrean una visión de la política más real.

En un mundo en el que, de 16 binomios presidenciales, 15 son hombres, que la ciudad de un giro y empiece a mirar a las mujeres como ese factor capaz y autosuficiente de dirigir instituciones es un avance importante, para la lucha de las mujeres.

La Delegación de la Defensoría del Pueblo, hace poco la Corte Provincial, actualmente la Prefectura del Azuay, el Consorcio de Juntas Parroquiales, el club Deportivo Cuenca son algunas instituciones importantes, que son dirigidas por mujeres y que nos representan de manera extraordinaria. Después de más de 150 años de historia es muy probable que la Universidad de Cuenca (la segunda en antigüedad del país) por primera vez tenga una rectora mujer, lo cual sin dudarlo es un hito.

Debemos desatacar la fuerza y tenacidad con la que cada una de ellas ha llegado a esos espacios. También el coraje que tienen que demostrar diariamente para responder al ¿por qué están en ese espacio?, un ritual que muchas veces no es necesario para los hombres. En un mundo de igualdad no debería admirarnos que las mujeres estemos al frente de diferentes procesos e instituciones, más a las mujeres en Cuenca.

En Azuay nos ha tocado batallar para llegar a esos espacios, pues bien, se dice que es necesario alzar nuestra voz para conquistar nuestros derechos y cambiar las jerarquías sociales en una sociedad dirigida solamente por varones. Debemos replantear de mejor forma el método de la representatividad, ese que aumente la participación en todas las esferas de la vida, porque al tener más mujeres en posiciones de poder o influencia, empieza a verse otra tendencia: las mujeres simplemente no olvidan que las mujeres existen con tanta facilidad como parecen hacerlo los hombres.

Tal y como Christiane Nüsslein-Volhard, bióloga, que con su fundación ayuda a estudiantes de doctorado con hijos, quienes están proponiendo soluciones a la discriminación masculina estructural. Esta es la nueva forma de ver la política, a través de los ojos de miles de mujeres que al igual que cualquier ser humano tienen la capacidad de llegar a donde quiera. Esa nueva forma de política que es mirada con perspectiva de género, y trabajada desde el enfoque de derechos sustantivos y reales. Porque pueda que lo que está defectuoso de la sociedad no sea en sí la política, sino esa vieja idea tradicional de no cambiarla.

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