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El guionista detrás de un filme imperecedero

Mank es un biopic sobre el guionista de la película de Welles, Herman J. Mankiewicz.
27 de diciembre de 2020 00:00

Para muchos "Ciudadano Kane" (1941), de Orson Welles, es la mejor de la historia del cine y, además, una vuelta de tuerca a lo que se hacía hasta entonces. Tal filme, sin duda, es imperecedero por su innovador estilo, por su modo de encarar el espíritu megalomaniático de un dueño de medios de comunicación –supuestamente William Randolph Hearst–, y por introducir técnicas narrativas y cinematográficas sin precedentes.

Pero la pregunta es: ¿todo fue obra de Welles o de un guionista que casi quedó en la sombra dada la imponente figura del director? La película Mank (2020) de David Fincher –disponible en Netflix– da respuesta a esta inquietud. 

Mank es un biopic sobre el guionista de la película de Welles, Herman J. Mankiewicz. En la práctica, mientras este convalecía de un accidente de automóvil en una casa campo, se dedicó a redactar la historia del magnate de medios, Charles Foster Kane, inspirado en su relación y conocimiento del trabajo de Hearst.

Fincher expone este dato que por muchos años fue objeto de elucubraciones y controversias, poniendo en su lugar en la historia del cine a Mankiewicz. Lo hace aparecer como un individuo pertinaz para elaborar historias, critico al sistema en el que estaba y que de cierto modo le llevó al alcoholismo. Pronto caemos en cuenta que el verdadero cerebro de Ciudadano Kane es él, pese a su contradictoria personalidad, a su manera de enfrentar la vida y los retos que esta le daba. 

Mank, presentada en blanco y negro, aprovecha el aire de época. Lo hace para exponer a un cine que, a sabiendas que es producto de la industria cultural, hace búsquedas estéticas y narrativas en un ambiente en el que la fábrica del celuloide es una de sueños.

Mankiewicz es representado por Gary Oldman como alguien que sabe de sus debilidades y sus potencialidades, de su capacidad de enfrentar el trabajo creativo, pese a su padecimiento. Este sabe que es un peón más en un terreno donde la megalomanía, el individualismo, el star system es más fuerte.

Welles parece haberse impregnado de esta atmósfera y Fincher lo desnuda en pocas tomas, cuando se enfrenta con las ideas de Mankiewicz. Aunque se esperaba que Ciudadano Kane gane en 1942 las 9 postulaciones del Premio Oscar, curiosamente solo obtuvo el galardón por el guion de Mankiewicz, guion que en los créditos aparece coescrito por Welles. Con Mank se comprende porqué este no fue a recibir el premio, el cual a última hora fue recogido por su autor original.

Mank, por lo dicho, es un interesante intento de restaurar una figura acaso polémica, acaso olvidada, la de Mankiewicz. Fincher homenajea con su obra a los guionistas, en realidad, a los que hacen el espíritu del verdadero cine. (O)

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