Respetar las medidas sin caer en pánico

- 09 de marzo de 2020 - 00:00

La comunidad ecuatoriana, en Milán, es la más numerosa en Italia. Esto es así porque en el Norte es donde más oportunidades de trabajo hay y sobre todo era abundante en estos últimos quince años cuando la gran mayoría de compatriotas llegó a este país.

Ahora, la segunda generación, muchachos que llegaron pequeños o niños ya nacidos aquí, considera a este su país porque todo aquí les resulta familiar y he notado que hablan italiano más que español. Por eso la entera comunidad vive con la misma aprensión que los italianos la situación que se ha venido a crear con esta, que podemos llamar una verdadera epidemia. Las familias que conozco se dividen en diferentes opiniones. Están quienes se preocupan grandemente y respetan todas las indicaciones gobernativas: salir lo menos posible, no acercarse a las personas a menos de un metro, no abrazar, ni besar, ni dar la mano a nadie, lavarse las manos con jabón o ponerse desinfectante muchas veces al día, evitar tocarse la boca y la nariz y en general la cara.

Hay otros que piensan que esas medidas son exageradas y aunque sí están preocupados, no son tan rígidos.
Una tercera opinión es la clásica posición fatalista que cree que cualquier cosa que uno haga, al final, si se tiene que contagiar, se va a contagiar lo mismo, haga lo que haga.

Como sea, las clases siguen suspendidas, así que una gran preocupación es decidir con quiénes se quedan los niños en casa. La suspensión está prevista aún para toda la semana que viene, pero es probable que decidan una prórroga ulterior.

Por el resto, la vida se ha estabilizado. Los contagios continúan porque, como han explicado los virólogos, toda enfermedad tiene un comportamiento de contagio ascendente hasta alcanzar su zenit. Solo a partir de ahí comienza a bajar, pero considerando las circunstancias, nadie se hace ilusiones que esta emergencia pueda durar, en el mejor de los casos, menos de dos meses.

El resto de las actividades siguen adelante y en general los ecuatorianos continúan trabajando como siempre.

Cuando hay una situación de crisis no hay que dejarse vencer ni asustar. Hay que respetar las medidas sanitarias, pero no hay que dejar tampoco paso al pánico.

Como comunidad respetada y apreciada nosotros tenemos que dar una contribución decisiva y hacer que la segunda Patria que nos tocó en la vida pueda pasar este mal momento y volver pronto a la normalidad. (O) 

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