Dos exvicepresidentes con sentencias de prisión

- 24 de mayo de 2020 - 00:00
El vicepresidente Otto Sonnenholzner (izq.) fue nombrado en el cargo por la Asamblea Nacional en diciembre del 2018.
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El vicepresidente Otto Sonnenholzner (izq.) fue nombrado en el cargo por la Asamblea Nacional en diciembre del 2018.

Uno de los sellos más característicos del actual régimen es sin lugar a dudas la lucha contra la corrupción que el presidente Lenín Moreno ha resumido en tres palabras: “caiga quien caiga”.

Este principio llegó a lo más alto de Carondelet. Primero fue el exvicepresidente Jorge Glas sentenciado a seis años de prisión en diciembre del 2017, por el delito de delincuencia organizada por recibir coimas a través de su tío Ricardo Rivera, de la empresa Odebrecht.

En la sentencia se dictaminó, con base en la investigación de la Fiscalía, que la constructora pagó alrededor de $ 16 millones en sobornos para acceder a contratos con el Estado durante la gestión del expresidente Rafael Correa.  

Glas actualmente cumple su sentencia en el Centro de Rehabilitación Social de Latacunga.

A raíz de esto, en octubre de  2017, el presidente Lenín Moreno nombró a María Alejandra Vicuña, quien entonces se desempeñaba como ministra de Vivienda, como  vicepresidenta encargada y, finalmente en enero de 2018, la Asamblea la nombró oficialmente en el cargo.

Pero al cabo de 11 meses, otro escándalo estalló por las acusaciones de que cuando era asambleísta por Alianza PAIS (AP), en el período anterior, cobró diezmos para mantener a coidearios en cargos de asesores.

Finalmente, el 30 de enero de este año la Corte Nacional de Justicia la encontró culpable del delito de concusión y la sentenció a un año de prisión.

El Presidente señaló que la lucha contra la corrupción no es sencilla y recordó que durante su mandato pidió la renuncia de los dos vicepresidentes cuando las autoridades de justicia lo requirieron.

Además se entregaron más de 1.500 denuncias de corrupción del gobierno anterior en la Fiscalía y varios de la actual administración.

Recordó que en el país hay un expresidente procesado en varias causas y sentenciado en primera instancia, y alrededor de 17 altos exfuncionarios del gobierno anterior prófugos, además de 22 que están privados de la libertad o con medidas sustitutivas.

“El papel del Presidente de la República es abrir completamente las puertas a las investigaciones y pedir a quienes trabajan en el Gobierno dar un paso al costado cuando las denuncias son fundamentadas”, enfatizó.

La alta inestabilidad en el cargo  ha empañado la credibilidad y ha cuestionado la necesidad del Vicepresidente en la estructura, participación y organización de los poderes del Estado.

Pero la llegada de Otto Sonnenholzner a este cargo ha permitido recuperar el sentido de esta institución, porque  no es afiliado a ninguna organización política.

Con esto coincide el analista Andrés Albuja, quien opinó que Sonnenholzner está respondiendo bien al desafío de recuperar la credibilidad, con el liderazgo que está demostrando en el manejo de la crisis sanitaria.
 

Además sigue en el camino de ganarse la confianza de un pueblo que no lo eligió en las urnas, lo que es un peso gigante en lo político.

Así mismo se lo ha visto trabajar en equipo con el primer mandatario y su gabinete, sin afanes de sobrepasar sus competencias.

“La imagen es positiva, tiene capacidad de gestión, además está recorriendo el país tratando de resolver los problemas por la crisis”, opinó la docente de la Universidad Internacional, Gabriela Rosas. (I)

Moreno delegó competencias al Vicepresidente mediante decreto

La Constitución señala que el Presidente de la República designa las funciones que desempeñará el vicepresidente.
Por ello el Primer Mandatario, mediante decreto ejecutivo emitido el 28 de diciembre de 2018, le asignó cuatro tareas a Otto Sonnenholzner.

El seguimiento del Diálogo Social Nacional, para generar acuerdos y proyectos que mejoren la gobernanza.

La generación, junto a la Secretaría de Planificación, de la agenda 2030 para el desarrollo sostenible.

Seguir de cerca la implementación de estrategias de promoción, atracción y mantenimiento de las inversiones.

Además, liderar con la Secretaría General de la Presidencia la coordinación de las acciones de los seis gabinetes sectoriales.

En la actual crisis sanitaria se ha  dedicado, por delegación presidencial, a recorrer las provincias verificando que las ayudas lleguen a los sectores más vulnerables, así como de asegurarse que los hospitales del país tengan lo necesario para enfrentar la pandemia del covid-19. (I)

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