La participación social, en etapa de fortalecimiento

- 22 de abril de 2019 - 00:00
Foto: Archivo / El Telégrafo

Funcionarios afirman que existe un resurgimiento de la creación y organización de colectivos sociales, luego de la derogatoria de los decretos ejecutivos 16 y 739 en 2017.

En Ecuador hay más de 60.000 organizaciones sociales que no están vinculadas a ningún partido o movimiento político.

Estos datos fueron registrados por la Secretaría de la Política desde 2004. Según la entidad, 2015 fue el año en que menor número de organizaciones se conformaron, pues llegaron a 842.

No obstante, en 2017 surge un repunte. Pues la misma institución señala que en ese año se triplicó el número, aproximadamente en 2.500; en términos globales, de 21.439 registradas a mayo de 2017, aumentó a 47.299 en el mismo mes pero en 2018.

Juan Pablo Morales, subsecretario de Movimientos Sociales de la Secretaría de la Política, indicó que la organización social está en un proceso de transición y fortalecimiento.

El titular de esta Cartera de Estado dijo que solo en lo que va de 2019 se confirmó la creación de 163 nuevas organizaciones, registradas por distintos ministerios.

“Las formas tradicionales de organización social, como gremios y sindicatos, son las formas normales de agrupación, pero surgen nuevo grupos que se crean en torno a temáticas diversas como ambiente, animales, minorías, diversidades, etc.”.

Repunte en la organización

Para los analistas y catedráticos Ruth Hidalgo y César Ulloa, los últimos dos años son de resurgimiento de la organización social.

Ulloa señaló que uno de los factores para esta recomposición fue la derogatoria de los decretos 16 y 739, en el gobierno anterior, donde el Poder Ejecutivo controlaba y disolvía organizaciones de sociedad civil.

Como segundo punto mencionó que se fortalecieron iniciativas ciudadanas, como la creación de la Mesa de la Convergencia, la Plataforma por la Democracia y Derechos Humanos.

Para el académico, la conformación del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social Transitorio (CPCCS-T) fue una válvula de escape, puesto que fue el organismo que permitió, bajo los procesos de veeduría e impugnación, que se reciba un sinnúmero de sugerencias, denuncias y observaciones.

Sin embargo, Ulloa afirmó que existe apatía por parte de la ciudadanía en temas de participación, puesto que el tejido social tarda en recomponerse. “La ciudadanía aún no está empoderada de temas que inciden en su vida”.

Para Ruth Hidalgo, surge un nuevo interés por la participación que oxigena a la democracia, que logra visibilizar lo que al poder se le escapa.

Existe un repunte que se fortalecerá en el futuro -comentó- pero la recuperación por el interés de participar tomará tiempo, pues le cuesta confiar en la estructura estatal, luego de una década de enfrentamientos.

Los dos expertos coinciden en que los grupos ecologistas, animalistas, de diversidad y defensa de los derechos contra la violencia de género son los que toman fuerza en el escenario político y social.

“Cambian las necesidades y las visibilizaciones, en este momento observamos que los tópicos recurrentes, cuando se habla de organización social son los derechos de las minorías”, comentó Hidalgo.

Mientras que Ulloa argumentó que a la ciudadanía organizada hay que verla en función de su edad; los jóvenes participan en la defensa del medio ambiente, se crean grupos de animalistas, etc.

Entre tanto, la gente más adulta se interesa en organizar grupos por la seguridad barrial y de economía solidaria.

Nuevas visibilizaciones

Pedro Bermeo, del colectivo Acción Ecológica, comentó que existen nuevas corrientes de organización que defienden los derechos humanos y de la naturaleza. “El más sobresaliente es el movimiento de las mujeres y feminista”.

El activista considera que una característica del movimiento social del país es que expresa su pensar en la calle, con manifestaciones. (I)

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