Inty Grønneberg, inventor del año en 2018, ingeniero y científico, cofundador de la empresa Ichthion

Grønneberg: “El desarrollo de los pueblos y nacionalidades es el del país”

- 13 de octubre de 2019 - 00:00

El científico señaló que es necesario dar tecnología a los indígenas para sus proyectos productivos comunitarios. Ecuador tiene una deuda histórica con ellos que debe ser saldada para no repetir errores.

Es un ingeniero mecánico y un científico ecuatoriano. Fue elegido Inventor del Año 2018 en América Latina por la revista MIT Technology Review, por crear turbinas capaces de almacenar hasta 80 toneladas diarias de basura de plásticos de ríos y mares. Inty Grønneberg, de madre ibarreña y padre noruego, recibió la condecoración de la Orden Nacional Al Mérito en el grado de Comendador de manos del presidente Lenín Moreno. También es Embajador del Ambiente y la Bioeconomía de este país. Grønneberg, quien es confundador de la empresa Ichthion, conversó con este diario sobre la concepción de desarrollo de los indígenas.

¿Cómo ve las manifestaciones indígenas y su radicalización del paro?

Es triste, las emociones están un poco alteradas. El problema de los pueblos y nacionalidades es algo que solo recordamos cuando ellos marchan cientos de kilómetros desde sus hogares para hacernos ver a las ciudades que los estamos olvidando. La distribución de la riqueza no llega hasta los sectores más vulnerables, se está concentrando. El país ha crecido, por variables como el precio del petróleo, pero no hay distribución de esos recursos a los indígenas que viven en resistencia hace 500 años. Y no aprendemos.

¿Por qué no aprendemos?

Es un tema complejo y multivariable. De aquí en adelante hay que analizarlo desde varias perspectivas. Pero, muy probablemente, está relacionado con nuestros políticos. Si vemos en el pasado, hay un ciclo de eterno retorno. Recordemos que tres presidentes han abandonado su cargo y se ha roto la democracia luego de medidas económicas que afectan a los más vulnerables. Es una historia que ya la hemos vivido. La dirigencia indígena no ha logrado capitalizar la resistencia a traducir opciones para su desarrollo. Y nosotros tampoco hemos dirigido los esfuerzos hacia lo mismo.

¿Cómo hacerlo?

Este ciclo se romperá cuando comprendamos que el desarrollo de nuestros pueblos y nacionalidades es el desarrollo del país. Una  medida económica como eliminar los subsidios afecta a los grupos económicos más altos que tienen capacidad de resistir a ello. Pero cala en los más vulnerables porque el aumento en centavos cambia sus condiciones de vida. El Gobierno apostó al sector privado y grandes empresas para hacer cambios en el país, pero no dio resultados. Hay que pensar con todos los actores sobre qué es el desarrollo.

¿Cuál es el concepto de desarrollo para los indígenas y se puede empatar con el del otro lado?

Es necesario empatarlos, la visión de un grupo de la sociedad en esta multiculturalidad es muy importante. Tenemos influencia de la globalización que habla de revoluciones industriales, de generar tecnología y más recursos. Pero la cosmovisión indígena es la protección a la naturaleza, ellos son los primeros activistas ambientales. Estas dos visiones se contraponen: unos van por la extracción de recursos y ahora de la minería; la otra por la defensa de la naturaleza. Tenemos décadas de lecciones aprendidas. ¿Por qué los recursos del petróleo no fueron redistribuidos hacia una mayor cantidad de grupos sociales? ¿Qué va a pasar con la minería? Hay una necesidad del país para proponer nuestro propio pensamiento de desarrollo, que debe ser comunitario.

¿Cómo sería ese desarrollo comunitario?

Hay un caso muy interesante: El Salinerito, en el que empezaron 70 familias pobres. Un sacerdote los apoyó para crear un sistema de producción del cual ellos eran propietarios. La leche era su producto primario, de ahí producían queso, un valor agregado, y se logró que lo comercialicen ellos, mejoraron el empaque, la presentación. Ellos crearon locales y se diversificaron. Hoy tienen 80 productos y en dos décadas hay 1.000 familias que viven de todo eso. Esto muestra que hay condiciones de crecimiento para los indígenas. Tenemos que explorarlos y estudiar un caso de éxito para replicarlo.

La tierra en la que viven está vinculada a su identidad y bienestar. ¿Eso es parte del concepto de desarrollo que tienen los indígenas?

Creo que como sociedad occidental aún no hemos comprendido esto. El tema de sostenibilidad y sustentabilidad son las tendencias. La teoría de la economía circular es el concepto que me suena muy relacionado a su pensamiento. Debemos aprender de la sabiduría indígena y de su cosmovisión. Cuando veamos como iguales a todos los grupos de Ecuador, independientemente de cuánto dinero tienen en su bolsillo, aprenderemos de sus tradiciones y generaremos un nuevo país.

Son líderes de la protección del ambiente. Casi 70 millones  de ellos en el mundo dependen de la naturaleza para sobrevivir. ¿Por qué no les hacen caso?

Es un buen momento para ver nuestras falencias como sociedad. Muchas veces, el mundo, con su objetividad, la ciencia y la tecnología, se olvida de sus raíces, que tienen mucho conocimiento y profundidad. Creo que eso es un problema y es necesario respetar las dos visiones. La de la objetividad y la evidencia; y la de la tradición. Los pueblos y nacionalidades tratan de hacer eso.

Las nuevas generaciones están preparadas en conocimientos occidentales, pero aún tienen respeto por sus tradiciones. Ecuador debe conocerse más a sí mismo, en nuestra mezcla, y proponer una nueva identidad.

Cada sociedad genera una nueva identidad y debe construirse. Pero aún no lo logramos en Ecuador.

Ecuador tiene 7% de indígenas, 14 pueblos y nacionalidades, ¿cómo los mira desde la ciencia?

Es un tema muy interesante, un grupo de científicos jóvenes trabajamos hace tres años para crear una red: PhD Network Ecuador, Red de Investigación Ecuatoriana para conectar a la ciencia con las necesidades de la sociedad y a  la sociedad con datos de la ciencia. Son redes virtuales y tienen 117 investigadores que buscan los saberes ancestrales. Esto es distinto a la convivencia occidental. Según un  investigador ecuatoriano, nuestra biología y mestizaje necesitan ser estudiados para crear medicinas contra el cáncer, que son más para el caucásico blanco. Existe la necesidad de comprendernos más. En la ciencia se les ve como sujetos de análisis y como una etnografía, es como ver desde un tercer plano a una sociedad. Pero no como potencial generador de conocimiento. 

Los indígenas son claves para   la agenda 20/30 de la ONU.

Va muy conectado a la sostenibilidad del tema aguas, que es fundamental. Tenemos que aprender de la  cosmovisión de los indígenas. Ellos dicen que son como las venas de la Pachamama. Cada vez más nos damos cuenta de que tienen razón y que no cuidamos las cuencas hidrográficas. Las sociedades necesitamos generar un entorno de sostenibilidad. Pero no se puede quedar en la retórica porque si hay pobreza no se puede resolver ese problema. Las sociedades que tienen satisfechas sus necesidades básicas: casa, comida, empleo y salud, pueden pensar en cuestiones más elevadas, como cuidar el ambiente. Es complejo hablar de ese tema en una sociedad como la nuestra, hay que generar el desarrollo de la sociedad. Necesitamos darles tecnología para el desarrollo indígena.

¿Cómo superar el racismo contra ellos?

No podemos negar que hay un blanqueamiento, una visión de que lo occidental es mejor. Creo que la sociedad ha mejorado en este tema. Pero nos olvidamos de que fuimos capaces de ganar nuestra independencia. Sin embargo, hay estructuras que se quedaron y fueron introducidas en la época de la conquista y son parte de nuestro imaginario social, y también generarán problemas y no permiten que nos veamos como iguales y con respeto. (I)  

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