En Quito y Guayaquil, los jubilados protagonizaron en 2004, en el gobierno de Lucio Gutiérrez, una huelga para exigir el alza de sus pensiones.
Calificada como “la rebelión de las canas”, la protesta que empezó el 18 de junio y terminó el 28 de julio, también derivó en una huelga de hambre en la que participaron más de medio centenar de jubilados, quienes ocuparon varios edificios del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS).
La protesta de los jubilados se convirtió en una de las más grandes manifestaciones de la historia del gremio, en defensa de sus derechos. La huelga concluyó en medio de la alegría y las lágrimas. La cifra de muertos a causa de la huelga de hambre no es exacta se habla de 18, 20 y 21 jubilados muertos.
La fuerza del movimiento de jubilados terminó por doblegar la negativa de Gutiérrez, quien aumentó las pensiones en $ 20, $ 25 y $ 30.
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