Caster Semenya “biológicamente es un hombre”

- 17 de agosto de 2019 - 00:00
La velocista sudafricana no podrá defender su título de 800 metros en el Mundial de Catar, que se disputará en septiembre de 2019.
Foto: Archivo / El Telégrafo

La atleta tiene más testosterona que la mayoría de varones. Eso le da ventaja, al igual que a otras mujeres con sus características.

José María Odriozola, catedrático de bioquímica y miembro del Consejo Directivo de la IAAF -hasta septiembre de 2019-, salió en defensa de la normativa sobre hiperandrogenismo introducida por la IAAF y explicó que la sudafricana Caster Semenya, el caso más relevante, “biológicamente es un hombre” y a la hora de competir “tiene una ventaja enorme” sobre sus rivales.

“Ella dice que la IAAF va contra ella, pero las normas son para todos. Su caso viene desde el Mundial de Berlín 2009. Ella tiene cromosomas XY, como los hombres y luego una serie de controles internos hormonales que hacen que sea hiperandrogénica. No entramos en su denominación como mujer, sino en que biológicamente es un hombre, con características, en algunos aspectos, no totalmente definitorias anatómicamente de hombre, pero tiene una ventaja enorme, por eso hay competiciones de hombres y de mujeres”, declaró Odriozola, uno de los promotores de que el tema se tratara en el Consejo Directivo de la IAAF, en el que lleva veinte años.

Catedrático -en la actualidad jubilado- en la Universidad Complutense de Madrid, Odriozola recurrió a su antiguo trabajo docente: “A partir de la pubertad los chicos y las chicas se diferencian en función de los niveles de testosterona que su cuerpo secreta. Los chicos se convierten en personas más fuertes, dentro de la campana de Gauss, unos más que otros y los niveles máximos de testosterona que se suelen ver en mujeres es de dos y pico nanomoles por litro de sangre”.

“La IAAF -señala- ha puesto el límite en cinco, más del doble. Semenya tiene más testosterona que la mayoría de los hombres y eso le da una ventaja indudable, a ella y a todas las demás que tienen esas características. El podio en la prueba de 800 m en los Juegos Olímpicos de Río era copado por tres hiperandrogénicas y había que ver la resignación de las otras finalistas, poco menos que llorando en la línea de meta porque era imposible luchar contra ellas”.

Según Odriozola, “estudios muy rigurosos demuestran que, concretamente, en las carreras que van desde los 400 metros a la milla -las afectadas por la nueva normativa-, hay suficientes casos demostrados de hiperandrogenismo compitiendo. En otras pruebas no había suficientes para sacar conclusiones. Semenya es la única que ha ido al TAS, que nos ha dado la razón. Luego recurrió a la Corte Suiza y esta, primero cautelarmente y luego definitivamente, también nos ha dado la razón”.

“Este tema -subrayó- tiene una enorme importancia porque cada vez hay más casos, en todos los deportes, de personas transgénicas, que cambian de sexo y que tienen unas ventajas físicas evidentes. En una universidad americana las deportistas han protestado porque las becas se las están llevando atletas transgénicas que dicen que se sienten mujeres, pero físicamente son hombres. Tienen una enorme ventaja sobre las demás y reciben las becas porque hacen mejores marcas”.

En opinión de Odriozola, “el COI ha utilizado la táctica del avestruz” en este asunto. “Solo tienen una norma para las transgénicas, a las que les ponen un límite de testosterona de 10, el doble que nosotros y nada más, sin tener en cuenta el hiperandrogenismo y otros síndromes”.

“¿Por qué está prohibida la testosterona como producto artificial dopante?, se pregunta. “Pues precisamente por eso. La toman incluso los hombres para aumentar su fuerza y su capacidad física. Las antiguas atletas del este lo que tomaban fundamentalmente era testosterona sintética que aumentaba de una forma exponencial su fuerza, que es la cualidad más importante en el atletismo, incluso para un maratoniano”. (I)

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