Letort gana título del torneo para amputados
Cinco victorias y un empate sellaron la campaña que llevó a Letort de Quito al cetro del I Campeonato Nacional de Fútbol de Amputados, cuyas incidencias se desarrollaron en las canchas sintéticas del Centro Activo N° 1 del Ministerio del Deporte, en la capital. La última jornada se cumplió el domingo pasado.
El flamante campeón se impuso 6-2 con claridad en la final a Quinsaloma de Los Ríos; sus goles llevaron la firma de Wladimir Caza, quien marcó una tripleta; Álex Báez, que anotó dos veces; y Hólger Vélez, quien concretó la diana restante. Quinsaloma se hizo presente en el marcador, merced a dos definiciones de Wilmer Espín.
En el duelo por el tercer puesto, la plantilla de la Asociación de Discapacitados de las Fuerzas Armadas del Ecuador (Adffae) de Pichincha doblegó 2-1 a GAD de Manta; estos equipos cayeron en las semifinales, Adffae 2-0 frente a Letort y Gad Manta 6-2 ante Quinsaloma.
La carrera por el trofeo de artilleros la ganó Luis Cervantes de Quinsaloma, que sumó 16 gritos de gol; en segundo puesto quedó Wladimir Caza, de Letort, que acumuló 10 conquistas.
El certamen, que contó con la supervisión de la Federación Mundial de Fútbol Para Amputados (WAFF), es la plataforma sobre la cual se constituirá la matriz nacional de esta modalidad de balompié adaptado. La lid contó con el respaldo del Ministerio del Deporte, del Comité Paralímpico Ecuatoriano (CPE) y de la Federación Ecuatoriana de Deportes para Personas con Discapacidad Física (Fededif).
Según Byron López, presidente del CPE, en la lid participaron alrededor de 50 personas, la idea es abrir el abanico de oportunidades y en poco tiempo contar con más equipos y abarcar más provincias.
La historia de los futbolistas amputados en Ecuador comenzó hace 2 años, cuando un grupo de jugadores, entre ellos Wladimir Caza, Byron López, Hólger Vélez y Álex Báez invitaron a Yolima Páiz, entrenadora de fútbol de la Unidad Educativa Letort, a jugar con ellos en el Parque La Carolina.
Yolima encontró en esta modalidad la mejor manera de canalizar la inspiración que le generaba su padre, Martín Páiz (72 años), quien tiene afectada la cadera y requiere de muletas para movilizarse.
Ella tiene 35 años, juega fútbol desde los 10 y fue seleccionada nacional entre 2003 y 2010; desde 2014 presta sus servicios en Carneras de la Universidad Politécnica Salesiana (UPS) de Cuenca, que a partir de 2016 compite en la serie A femenina.
“El fútbol es mi pasión, así que me puse muletas para saber cómo se siente, es difícil; con los amigos que jugaban empezamos a averiguar sobre esta disciplina, cómo podría ser jurídica una matriz en Ecuador, así que me puse al frente del proyecto, hemos trabajado todo este tiempo”.
Uno de los primeros logros fue conseguir que el colegio Letort auspicie el equipo formado por Páiz; después se buscó con cuáles otros elencos se podría armar un torneo nacional. (I)
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