El valor del cóndor andino va más allá de su función ambiental
Antes de la llegada de los españoles, las culturas asentadas en lo que hoy se conoce como Ecuador se guiaban por deidades, seres que mostraban las manifestaciones espirituales de los pueblos a través de un tótem (objeto que algunas culturas tomaban como emblema de una tribu o de un individuo).
El ente representaba -con animales- los tres niveles del hombre: el yo inferior o inconsciente, el yo medio y el yo superior. El último simbolizado con un cóndor, ave insignia del país.
Dimitri Peñasco, sociólogo cuenta que, en la cosmovisión andina, el cóndor es el mensajero de los dioses.
Un nacimiento con incubación artificial
En ese tiempo era imposible considerar que un ejemplar de esa ave de gran dimensión (3,5 metros de envergadura) pudiese nacer con la ayuda de la tecnología.
Sin embargo, este 7 de julio, el Bioparque Amaru, en Cuenca reveló uno de los hitos más importantes de la conservación de fauna silvestre en Ecuador: el nacimiento de la primera cría de cóndor andino obtenida mediante un proceso de incubación artificial.

El nacimiento no solo simboliza una esperanza para la especie, también demuestra que el país cuenta con la capacidad técnica para reproducir una de las aves más difíciles de criar en cautiverio.
La nueva pichona
La historia comenzó dos días después de la puesta del huevo. Los especialistas retiraron el huevo de la hembra Pacha y lo trasladaron a una incubadora especializada donada por la organización National Aviary.
Durante 63 días, veterinarios, biólogos y cuidadores controlaron de forma permanente la temperatura, la humedad, la pérdida de peso del huevo y el desarrollo del embrión, siguiendo protocolos internacionales adaptados al cóndor andino.
La pichona nació el 11 de mayo de 2026. El momento de la eclosión requirió asistencia especializada: los expertos realizaron una apertura controlada del cascarón y manejaron cuidadosamente el cordón umbilical para aumentar sus posibilidades de supervivencia.
Una técnica que puede salvar a la especie
Tras el nacimiento, la cría fue trasladada a una termocuna especializada, diseñada a partir de la experiencia obtenida con Kimsa, la primera cría de Pacha e Inty, nacida en junio de 2025 mediante incubación natural.
Actualmente, la pichona continúa bajo un programa de crianza asistida que busca garantizar su bienestar y favorecer el desarrollo de comportamientos propios de la especie.
Según el Bioparque Amaru, este nacimiento consolida un programa científico que fortalece la capacidad del Ecuador para reproducir y criar cóndores andinos mediante técnicas de conservación ex situ.
Una nueva etapa
El Bioparque también informó que Kimsa, la primera cría de Pacha e Inty, será trasladada al Centro de Rescate Ilitío, en Cotopaxi. Allí convivirá con otros cóndores juveniles para fortalecer sus habilidades sociales y prepararse para futuras etapas dentro del programa nacional de conservación.
Los especialistas explican que el cóndor andino aprende buena parte de su comportamiento mediante la interacción con individuos de su misma especie, por lo que esta fase resulta fundamental para su desarrollo.
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— El Telégrafo Ecuador (@el_telegrafo) July 7, 2026