Violencia y paz, dos caras de las huelgas en Colombia

23 de noviembre de 2019 00:00

Bogotá y Cali ayer registraron focos de violencia tras la multitudinaria marcha nacional contra el gobierno de Iván Duque. En contraparte, alcaldes de otras ciudades han felicitado a sus ciudadanos por la jornada de paz.

Los dirigentes sociales colombianos, por su parte, ayer anunciaron que los cacerolazos continuarán el fin de semana y que el lunes regresarán a las calles hasta que dialoguen directo con Duque. A la par denunciaron los ataques y represiones del Escuadrón Móvil Antidisturbios (Esmad) y de la Policía.

El jueves, millones de colombianos, convocados por las centrales obreras, salieron a las calles de todo el país para expresar su rechazo al “paquetazo” de reformas sociales y económicas de Duque y pedir un cambio de gestión.

Aunque al inicio las movilizaciones eran pacíficas, el alcalde de Cali, Maurice Armitage, decretó el toque de queda ante el supuesto caos. No obstante, durante la madrugada se registraron varios saqueos a centros comerciales y hogares de esta ciudad.

El toque de queda también fue implantado en los municipios de Candelaria y Jamundí, cercanos a Cali, debido a los saqueos. Además en Facatativá, una localidad que está ubicada a menos de 50 kilómetros de Bogotá.

Por su parte, el alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, felicitó a sus ciudadanos por la marcha pacífica. “Eso vale mucho, vale demasiado. Y es lo que hemos construido: la cultura ciudadana”.

A la par, otras ciudades como Barranquilla, Cartagena, Santa Marta, Villavicencio y Pasto, también reportaron sus jornadas en paz. Aquí, las paralizaciones transcurrieron en medio de presentaciones artísticas.

La politóloga Patricia Muñoz indicó que los casos de violencia pueden ser culpa de grupos delincuenciales. Sin embargo, agrega que también hay una expresión de inconformismo social de sectores deprimidos de Cali.

John Marulanda, consultor en seguridad pública, llamó la atención en el hecho de que ciudadanos hubieran intentado tomar la justicia por su propia mano. En este punto, Néstor Rosanía, del Centro de Estudios de Seguridad y Paz, dijo que tanto en Cali como en Bogotá falló la inteligencia.

Las demandas de los manifestantes varían del rechazo a la reforma pensional, la tributaria, el alza de tarifas eléctricas y a condenar los asesinatos de 226 líderes sociales durante los 15 meses de mandato de Duque. Además de rechazar el bombardeo del Ejército en el que murieron ocho menores.

Luego de las protestas, el presidente Duque se dirigió a la nación. Evitó hablar sobre las demandas en las calles, pero aseguró que los actos de violencia que protagonizaron vándalos no representan el espíritu de los manifestantes.

Así, el mandatario separó los hechos violentos de los marchantes pacíficos sin caer en la generalización.

Tres muertos y 98 detenidos
Los protagonistas de las acusaciones de los altercados fueron manifestantes y encapuchados, por sus continuos ataques a los bienes públicos; pero también los miembros de la Policía Nacional y el Esmad, por la desmedida fuerza utilizada durante la protesta.

Carlos Holmes Trujillo, ministro de Defensa de Colombia, informó que la jornada de paro dejó un total de tres muertos y 98 detenidos en varias ciudades.

Además se registraron 122 civiles, 148 militares y tres policías heridos. La mayoría afectados por la inhalación de gases lacrimógenos.

“Si bien en la mayor parte de la jornada de movilización no hubo contratiempos, en casos puntuales los violentos causaron afectaciones. En las últimas horas las autoridades han confirmado la muerte de dos personas en Buenaventura en medio de disturbios”, indicó el ministro.

Por otra parte, como resultado de actuaciones irregulares en el proceder de miembros de la Fuerza Pública, la Inspección General de la Policía abrió 11 indagaciones preliminares en Bogotá, Manizales, Valle del Cauca , Cali y Cartagena.

Trujillo agregó además que se desarrollaron 53 allanamientos cumpliendo órdenes de la Fiscalía. (I)

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