Una víctima de pederastia espera acciones del Papa

- 26 de abril de 2018 - 00:00
El papa Francisco en una audiencia especial con fieles procedentes de Bolonia y Cesena, Ciudad del Vaticano, en la Plaza de San Pedro.
Foto: EFE

Juan Carlos Cruz, uno de los tres chilenos abusados que se reunirá con Francisco, tiene claro el mensaje que quiere llevar: que termine esa cultura de encubrimiento.

Juan Carlos Cruz, una de las tres víctimas del cura chileno Fernando Karadima y que el papa Francisco recibirá este fin de semana, explica en una entrevista que espera que la reunión no quede solo en palabras, sino que se tomen medidas contra los obispos de Chile.

Cruz, periodista afincado en Filadelfia (Estados Unidos), fue una de las voces más críticas contra Francisco por la defensa a ultranza hacia el obispo de Osorno, Juan Barros, considerado un encubridor de Karadima en los años de abusos sexuales a menores de edad.

Pero tras la investigación que ordenó al obispo maltés Charles Scicluna, el Papa aseguró que había sido mal informado, pidió perdón a todas las víctimas y convocó a Cruz, José Murillo y James Hamilton al Vaticano para dialogar con ellos en privado.

Desde el pasado sábado, Cruz está en Roma esperando el domingo, cuando se encerrará en la tarde en el estudio del Pontífice, en la Casa Santa Marta, para escucharlo y para él también contarle y exigirle.

La rabia de los años anteriores, cuando la Iglesia chilena callaba y encubría a Barros, ha dejado ahora espacio “a la emoción y la responsabilidad”, explica Cruz en una entrevista.

“Lo que siento ahora mismo es una combinación de sentimientos. Estoy emocionado porque soy católico y es el Papa, pero además ha tenido un gesto muy bueno e inédito con nosotros y por otro lado, me siento representante de miles de personas que vivieron lo que yo he vivido”.

Tiene claro el mensaje que quiere llevar a Francisco: “Esa cultura de abusos y encubrimiento por parte de los obispos tiene que terminar y espero poder decirlo, respetuosamente, pero para que caiga en buen terreno”.

“Esto no puede ser una reunión sin acciones que no sirva de nada. Los obispos tienen que salir, tienen que dimitir y que esto sea una señal para el mundo y que lo que pasó en Chile no vuelva a ocurrir en ninguna otra parte”.

“Siempre perdono o lo intento”, responde cuando le preguntan si perdonó al Papa al que tanto criticó por su gestión del caso Barros cuando decía que eran “calumnias” las acusaciones contra el obispo.

Aprecia “el gran gesto” del Pontífice argentino de reconocer su error “de haber dicho me equivoqué y de pedir perdón y dar la oportunidad de conversar y de ayudar a tanta gente”.

“Le voy a contar el sufrimiento de todas estas víctimas que durante años nos dejaron como culpables, en vez de tratarnos como nos merecíamos”.

Francisco reconoció en la carta en la que convocó a las víctimas y a los obispos, que vendrán al Vaticano en breve, “haber incurrido en graves equivocaciones de valoración y percepción de la situación, especialmente por falta de información veraz y equilibrada”.

Para Cruz, está claro que durante estos años “lo han engañado” y tiene “bien claro quiénes son los culpables”: “El nuncio (Ivo) Scapolo, el cardenal (Francisco Javier) Errázuriz y los obispos chilenos en general”.

En un comunicado de ayer del Vaticano se indica que Francisco les pedirá perdón, pero también “sugerencias” sobre lo que ocurre en Chile.

Cruz lo tiene claro: “Yo quiero que gente tóxica, como Errázuriz, desaparezca porque el Papa, de verdad, ha sido tremendamente mal informado, con mala uva, con malicia, por el cardenal”.

“Errázuriz es la reencarnación de Machiavelo”, acusa Cruz y así se lo contarán.

Las tres víctimas se alojarán en la Casa Santa Marta, donde reside el Pontífice argentino. Además de las víctimas de Karadima, Francisco convocó al Vaticano a mediados de mayo a los obispos y cardenales chilenos para evaluar la visita en enero a Chile, marcada por las protestas. (I)

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Cardenal cree que Barros debe dejar de ser obispo
El arzobispo de Santiago, el cardenal Ricardo Ezzati, afirmó ayer que el obispo Juan Barros, acusado de encubrir abusos sexuales en una polémica que requirió la intervención directa del papa Francisco, debería dejar su cargo.

“Sin duda alguna, por el bien del pueblo de Dios”, indicó Ezzati al ser preguntado sobre si Barros abandonaría el cargo al que fue designado por Francisco en 2015.

Ezzati ofreció una rueda de prensa, con los cinco obispos auxiliares de Santiago, después de reunirse con sacerdotes para analizar la carta que el Pontífice envió a los 32 obispos chilenos para convocarlos a Roma para analizar el caso de Barros.

Francisco, que en enero defendió a Juan Barros, envió una misiva a los obispos chilenos después de recibir el informe del arzobispo maltés Charles J. Scicluna, que viajó a Chile para escuchar los testimonios de las presuntas víctimas de los abusos.

Luego de leer el informe, que recoge 64 testimonios, el Papa reconoció que cometió “graves equivocaciones de valoración” en el caso de Barros, especialmente por “falta de información veraz y equilibrada”.

Barros fue acusado de encubrir los casos de abusos sexuales cometidos por el influyente Fernando Karadima cuando era párroco de la iglesia El Bosque, en Santiago de Chile. (I)

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