Víctima de dictadura pide a militares romper silencio

22 de agosto de 2013 - 00:00

El excomandante  del Ejército de Chile, Juan Cheyre, quien entregó a Ernesto Lejderman a un convento de monjas en la ciudad La Serena. Foto: Tomada de El Clarin

Santiago de Chile.- El hijo de una pareja de jóvenes asesinados en los primeros meses de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990) reclamó ayer a los militares chilenos que rompan los pactos de silencio y revelen todo lo que saben sobre los crímenes.

El llamado lo hizo Ernesto Lejderman  en un insólito cara a cara con Juan Emilio Cheyre, exjefe del Ejército de Chile, quien cuando él tenía dos años lo entregó a un convento de monjas en la ciudad  La Serena,   después de que una patrulla del Regimiento Arica acribillara a balazos a sus padres en el norte de Chile.

“Lo invito a que rompa los pactos de silencio y cuente dónde están los cuerpos de los detenidos desaparecidos, qué pasó con mi papá y mi mamá. Lo invito a que le dé contenido a sus palabras”, exclamó el argentino de 42 años en un programa del canal público TVN.

Lejderman, quien hizo extensiva la exhortación a los militares chilenos que guarden información al respecto, dijo que no le deseaba ni a Cheyre ni a ningún otro uniformado genocida ni a nadie, lo que sus padres y él vivieron.

El proceso judicial por los asesinatos de los padres de Lejderman se abrió en 1998 y se cerró en 2009Él fue testigo de cuando sus padres, el argentino Bernardo Lejderman y la mexicana María Avalos Castañeda, ambos activistas de izquierda, fueron baleados el 8 de diciembre de 1973 en la localidad La Serena, a unos 470 kilómetros al norte de Santiago de Chile.

La pareja intentaba salir del país, pero fue alcanzada por una patrulla del entonces Regimiento Arica, cuyo jefe era el coronel Ariosto Lapostol y su ayudante era Cheyre, quien  tenía el grado de teniente. “Estoy aquí por dos personas, Bernardo y María, que ya no están, que son mi papá y mi mamá. Estoy aquí por su memoria, porque sigo planteando que tiene que haber justicia, todavía no la hay”, enfatizó el hijo de los ejecutados políticos.

Por su parte, Cheyre, quien es actual director del Servicio Electoral de Chile, alegó en una entrevista con el  diario El Mercurio, que desconocía que los padres del niño entregado por él a un convento fueron asesinados por la dictadura.

Cheyre aseguró que le encomendaron llevar al niño de dos años a un convento de la ciudad  La Serena, y la versión que le dieron sus jefes era que sus padres se habían suicidado con explosivos. “Esa fue la verdad oficial que yo conocí en La Serena y que se mantuvo hasta el año 1998, en que se inició un proceso por denuncias acogidas por los tribunales”, indicó.

El proceso judicial por los asesinatos de los padres de Lejderman se abrió en 1998 y se cerró en 2009 con la condena de tres militares. Cheyre compareció en el juicio y fue exculpado. Su posición siempre ha sido que desconocía el desenlace de la pareja.

Lejderman, que actualmente reside en Argentina, manifestó que no busca revancha con Cheyre; sin embargo, en declaraciones a Radio Cooperativa dijo que sí aspiraba a un juicio y castigo.

En junio, familiares de 15 políticos ejecutados también presentaron una acusación contra Cheyre, por la denominada operación Caravana de la Muerte, ordenada por Pinochet luego del golpe de Estado. Las víctimas fueron fusiladas el 16 de octubre de 1973 en el Regimiento Arica de la ciudad  La Serena.

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