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El Telégrafo
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Suiza afronta un dolor de cabeza económico: una moneda demasiado fuerte

Con miras a cuidar los empleos, el partido de derecha Suizo anunció una propuesta poco aceptada entre los activistas de la comunidad europea: expulsar a los migrantes que representen un problema para la economía.
Con miras a cuidar los empleos, el partido de derecha Suizo anunció una propuesta poco aceptada entre los activistas de la comunidad europea: expulsar a los migrantes que representen un problema para la economía.
Foto: AFP
10 de marzo de 2016 - 00:00 - Cristina Zueger Albuja. Especial para El Telégrafo, desde Zúrich

Aunque suene paradójico tener una moneda fuerte genera problemas a la economía. A un año de que el Banco Nacional Suizo (BNS) decidiera liberalizar el tipo de cambio mínimo entre el franco suizo y el euro ha llegado el momento de los balances.

Durante 3 años la política monetaria del BNS había controlado la apreciación del franco y con ello la economía local. Cuando el BNS tomó la decisión (enero de 2015), la Bolsa suiza cerró con una caída del 5,96%. Fue una pérdida de 7.000 puntos.

Desde entonces el valor del euro ha oscilado entre los 1,05 y 1,08 francos, lo que supuso el 10% de encarecimiento en todos los productos suizos consumidos por los europeos y un fuerte impacto en el turismo.

Desde hace unos meses, la lista de las compañías que suprimen empleos no deja de crecer. Los recortes se acentúan en las pequeñas y medianas empresas. Según la Oficina Federal de Estadística, en el sector de la maquinaria, los equipos eléctricos y los metales (MEM), se han perdido 7.000 plazas durante el primer semestre de 2015.  

El sector industrial ha trasladado miles de empleos a otros países. En marzo de 2015 el fabricante de prótesis auditivas Sonova relocalizaba una parte de su producción en China y Gran Bretaña. Se perdieron 100 puestos de trabajo en Zúrich. En abril del año pasado, SR Technics, experta en mantenimiento de aviones, abrió una central de servicio en Belgrado eliminando así 250 empleos.  

Para salvar puestos de trabajo los sindicatos suizos exigen una cotización más débil del franco. Desde el sector empresarial defienden la ampliación de la jornada laboral y recortes salariales, incluso para los directivos.  

Al cierre de 2015 los resultados son desalentadores. Según últimas publicaciones se perdieron 6.000 empleos cada mes y el gobierno se vio obligado a corregir su expectativa de crecimiento económico del 2,1 al 0,8%.

Según la oficina de estadísticas de Suiza, el sector industrial, de maquinaria y de equipos eléctricos ha perdido 7.000 plazas de empleo. Con la apreciación del franco, la mano de obra helvética es más costosa en Europa. Foto: AFP

En el ámbito turístico, entre mayo y octubre se redujo en 142.000 el número de pernoctaciones en los hoteles, al tiempo que la insolvencia de las empresas creció un 7%. “Los datos indican un claro estancamiento económico en 2015, pero cuando se conozcan más estadísticas al cierre del año pasado, quizás confirmemos que Suiza está en una recesión técnica”, explicaba al portal de noticias Swissinfo Janwillem Acket, economista del banco Julius Baer.

El 2016 tampoco será un buen año, según Acket: “Nadie espera una mejora en el tipo de cambio franco-euro este año, y la única esperanza para la industria suiza es que la demanda de la zona euro se recupere”.

Cada vez es más frecuente la imagen de fábricas vacías en el paisaje helvético. Michael Girsberger, director de la empresa de muebles Girsberger Holding AG, apuntaba que aquellos productores que ya tenían empresas en el extranjero las están fortaleciendo y los que no las están creando. Buscan mano de obra más barata. Varios expertos coinciden en que son puestos de trabajo que no regresarán al país.

Para Girsberger es claro que si se quiere que los productos suizos sean competitivos hay que reducir los costos, lo que necesariamente pasa por la reducción de sueldos y la ampliación de los horarios de trabajo. “Una semana laboral de 45 horas por el mismo salario”, propone. La reducción del salario debería ser de por lo menos 5%, el sindicato Unia se opone. Defienden que la reducción salarial solo agravaría el problema, ya que “tendría consecuencia directa en la demanda interna, que actualmente es el principal sostén de la economía”, según Corrado Pardini, miembro del sindicato Unia y diputado socialista.  

Una decisión con mucha presión

El Banco Nacional Suizo sigue siendo objeto de una gran presión política. La Unión Democrática de Centro (UDC, derecha conservadora) respalda la política del banco central. Los partidos de izquierda le recriminan los empleos perdidos y que seguirán desapareciendo, debido a que la mano de obra helvética es más cara.

Pese a las voces que tiene en contra, la credibilidad del BNS parece haberse mantenido intacta en los mercados internacionales. “Si esta tasa cambiaria se mantiene estable, las empresas tendrán oportunidad de ajustar su estructura de costos”, explicaba a Swissinfo el especialista de Julius Baer. “Después de dinamitar el dique en el momento del aluvión, ahora parece que el BNS quiere ganar tiempo para que la economía suiza pueda adaptarse al nuevo entorno cambiario”. (I)

En 2011, en plena crisis financiera mundial, muchas fortunas veían el franco suizo como una inversión segura y empezaron a comprarlo masivamente. Foto: Tomado de clubdetrading.com

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Resultados de referéndum realizado en febrero

El 58,9% de suizos rechaza deportar a migrantes acusados de delitos menores

Desde una multa de tráfico hasta asesinato. La medida planteada en Suiza establecía que cualquier inmigrante declarado culpable de un delito grave o dos menores en un periodo de 10 años, sería expulsado de manera automática y sin posibilidad de apelación.  

Esa era la propuesta lanzada por el ultraderechista Partido Popular de Suiza (SVP) para deportar a los inmigrantes que incumplieran las leyes del país. La semana pasada, el 58,9% de los votantes suizos se manifestaron en contra de la medida, a través de un referéndum.

Se trata de una derrota para el SVP, el grupo político mayoritario en el país con un tercio de los asientos en la Cámara Baja del Parlamento. La oposición de activistas por los derechos humanos y sector privado fue clave en la consulta.

Los periódicos suizos reportaron que 19 cantones votaron en contra de la iniciativa y 5 a favor de la propuesta, en un referéndum que contó con una participación récord del 60%. Este era la segunda consulta sobre migración en Suiza.

En 2010, los helvéticos aprobaron en referéndum con el 52.9% de los votos la iniciativa “Por la expulsión de los extranjeros criminales”, presentada por otro partido, el nacionalista UDC. En ese entonces se preguntó si la expulsión de los extranjeros debía ser automática cuando cometan un crimen grave.  

Tras la aprobación, el Parlamento redactó y aprobó una ley en marzo de 2015, pero los partidarios de la UDC no estaban satisfechos. Decían que la forma de iniciativa se había desvirtuado.

La ley aprobada en 2010 sobre la expulsión de los migrantes, que aún no ha entrado en vigor, introdujo una cláusula que permite a los jueces hacer excepciones cuando la deportación implica una situación de grave dificultad para el detenido o su familia. Los delitos susceptibles a expulsión de Suiza son asesinatos, violación, atraco a mano armada y tráfico de drogas o personas. (I)

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