Pedro Sánchez juramenta su cargo ante Felipe VI

- 02 de junio de 2018 - 16:29
El líder del PSOE, Pedro Sánchez, promete ante el Rey el cargo de presidente del Gobierno, en la Zarzuela.
Foto: EFE

El líder del PSOE prometió proteger la Constitución y, por primera vez en la historia moderna de España, lo hizo sin Biblia ni crucifijo, y solo ante la Carta Magna.

El socialista Pedro Sánchez asumió hoy como nuevo presidente de un gobierno español que todavía debe formar, un día después de echar del poder al conservador Mariano Rajoy con una moción de censura en el Congreso. 

Ante la Constitución pero por primera vez sin la Biblia y el crucifijo, Sánchez, un licenciado en Economía de 46 años, juró su cargo ante el rey Felipe VI en el Palacio de la Zarzuela.

“Prometo por mi conciencia y honor cumplir fielmente las obligaciones del cargo de presidente del gobierno con lealtad al rey y guardar y hacer guardar la Constitución como norma fundamental del Estado”, enfatizó Sánchez, el séptimo jefe de gobierno de la España democrática.

El líder del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) se abocará ahora a la tarea de designar a los miembros de su gobierno, que tomarán sus funciones después de que la lista salga publicada en el Boletín Oficial del Estado (BOE) en los próximos días.

Su llegada oficial al Palacio de la Moncloa ocurre 24 horas después de que el Congreso de los Diputados aprobara la moción de censura presentada por los socialistas contra Rajoy, cuyo Partido Popular fue condenado por la justicia en un megaescándalo de corrupción.

Tras perder dos elecciones generales y ser defenestrado por su partido, en apenas un año Sánchez recuperó el liderazgo del PSOE respaldado por la militancia e hizo caer a Rajoy, un veterano político de 63 años con fama de gran superviviente a crisis.

Con solo 84 escaños de su partido, Sánchez obtuvo el apoyo de una mayoría de diputados (180 de 350) gracias a una coalición heterogénea que le augura un mandato muy complicado.

Unidos en el rechazo a Rajoy, que gobernó desde 2011 pero sufrió los golpes de la multiplicación de los casos de corrupción que involucraron a su partido, lo respaldaron la izquierda de Podemos, los independentistas catalanes y los nacionalistas vascos.

El gran desafío catalán
La investidura de Sánchez coincidió con la toma de posesión del nuevo gobierno catalán del independentista Quim Torra, poniendo fin a la intervención de la autonomía regional desde la fallida declaración de independencia del 27 de octubre.

“Presidente Pedro Sánchez, hablemos, tratemos esta cuestión, tomemos riesgos, ustedes y nosotros”, invitó Torra, durante la ceremonia en Barcelona.

Cuando era líder de la oposición, Sánchez crítico duramente el intento secesionista y respaldó la estrategia gubernamental de imponer el control regional.

Ayer, suavizó sin embargo el tono en el Congreso, cuando ofreció “restablecer puentes” y “normalizar las relaciones” con esta región  de 7,5 millones de habitantes.

“Es evidente que tenemos que ir a unas elecciones generales”, agregó Sánchez sin mencionar fechas, reafirmando su “compromiso con Europa” y con “estabilizar socialmente este país”, que tiene la segunda peor tasa de desempleo de la zona euro pese a encadenar tres años de crecimiento por encima del 3% del PIB.

Los grandes retos
La mayor presión para celebrar unos comicios cuanto antes vendrá del partido liberal Ciudadanos, que no apoyó la moción de censura de Rajoy y que según los sondeos va ganando.

Sánchez verá limitada su capacidad de acción, con todos los partidos que lo apoyaron advirtiéndole que no tiene un cheque en blanco.

Podemos ya criticó que Sánchez se comprometiera a ejecutar los presupuestos generales del Estado para 2018, confeccionados por el gobierno de Rajoy.

Sánchez buscó con eso garantizar un apoyo decisivo a la moción de censura del Partido Nacionalista Vasco (PNV), que obtuvo en los presupuestos un generoso paquete de inversiones para el País Vasco. (I) 

Lectura estimada:
Contiene: palabras
Visitas:
Enlace corto:
Medios Públicos EP