Noruega alerta sobre el impacto del coronavirus en los refugiados

Millones de personas afectadas por las guerras y conflictos sociales viven en campamentos para desplazados que están saturados y con pobres instalaciones de saneamiento. Las condiciones en Siria, Yemen y Venezuela preocupan.
18 de marzo 00:00

El secretario general del Consejo Noruego para los Refugiados, Jan Egeland, alertó de un potencial impacto “devastador” de la pandemia de coronavirus en las comunidades de refugiados a nivel mundial si no se “actúa ya”.

“Mientras que los líderes mundiales se preparan para lo peor dentro de sus fronteras, no deben abandonar a los que viven fuera de ellas.

Debemos recargar nuestra humanidad y permanecer en solidaridad internacional con los refugiados y los desplazamos en este momento de incertidumbre generalizada”, alertó Egeland.

El funcionario indicó que millones de personas afectadas por el conflicto viven en lugares para refugiados y desplazados saturados y con una pobres instalaciones de higiene y saneamiento.

“Cuando el virus golpee los abarrotados asentamientos en lugares como Irán, Bangladesh, Afganistán y Grecia, las consecuencias serán devastadoras. Debemos actuar ya”,  recalcó.

Así, advirtió de que “habrá también una carnicería cuando el virus llegue a partes de Siria, Yemen y Venezuela”, países donde los hospitales han sido demolidos y los sistemas sanitarios han colapsado.

Por ello defendió que “los planes de contingencia para todos los países deben incluir a las comunidades vulnerables dentro de sus fronteras”, antes de defender la necesidad de que haya “flexibilidad de los donantes” para que las organizaciones humanitarias puedan garantizar unas mejores condiciones de saneamiento para “ayudar a evitar una catástrofe”.

De esta forma, Egeland incidió en que el Consejo Noruego para Refugiados intensificó sus trabajos en Afganistán e Irán, si bien sostiene que “es necesario más para garantizar que los más vulnerables sean protegidos.

“En Irán, nos preocupan profundamente los millones de refugiados afganos que viven en zonas con unas instalaciones sanitarias extremadamente precarias y con un acceso limitado a los servicios. El país necesita un mayor apoyo”, defendió.

“El coronavirus no discrimina ni entra en juegos políticos, algo que tampoco debería hacer el mundo cuando se trata de apoyar a los que están en mayor riesgo de contraer la enfermedad”, mencionó Egeland.

Los solicitantes de asilo esperan en la frontera griega durante los últimos 19 días para cruzar Edirne y llegar a Europa.

Las fuerzas de seguridad griegas utilizan fuerza desproporcionada contra los solicitantes de asilo, con gases lacrimógenos, agua a presión y munición real.

El mes pasado, Turquía abrió sus fronteras para los solicitantes de asilo que desean ir a Europa, al acusar a la Unión Europea (UE) de no cumplir sus promesas en virtud del acuerdo de migrantes de 2016.

El Gobierno de Ankara también advirtió que, debido a los ataques incesantes contra civiles en Idlib, Siria, un millón de refugiados están yendo hacia las fronteras de Turquía. (I)