Incendio en cárcel de Honduras deja cerca de 300 reos muertos

16 de febrero de 2012 - 00:00

El penal de Comayagua (centro de Honduras) se convirtió en un infierno tras  un dantesco incendio, el peor ocurrido en una cárcel en el mundo en la última década, que dejó un saldo de    272 reclusos muertos, hasta el cierre de esta edición.

El siniestro, que se registró entre la noche del martes y ayer   en la Granja Penal de Comayagua, ubicada a  90 km al norte de Tegucigalpa,   albergaba a más de   800 reos, de  quienes alrededor de 500 están con vida y más de 30 resultaron heridos, según el Ministerio Público.

Tanto la jefa de  Medicina Forense de la dependencia pública, Lucy Marrder, como  el ministro de Seguridad de Honduras, Pompeyo Bonilla, confirmaron que la cifra de muertos es de 272, entre  calcinados y asfixiados, pero que  podría aumentar. Mientras tanto, el presidente Porfirio Lobo lamentó lo ocurrido y anunció   la separación temporal de las autoridades penitenciarias para garantizar una investigación  de las causas del incendio.

Desesperados, unos 300 familiares, entre hombres, mujeres y niños, que clamaban por información de los reclusos en las afueras del penal se enfrentaron con la Policía a pedradas. La histeria se desató al ser leída una lista de sobrevivientes: los familiares rompieron el cerco del penal y se agolparon en el patio frontal, lo que provocó el repliegue de los agentes, que controlaron los disturbios mediante disparos al aire.

Los reclusos que se salvaron del siniestro relataron escenas dantescas de presos que quedaron calcinados abrazados a los barrotes. “Murieron prendidos en fuego, se tiraban a los baños o a las pilas”, narró uno de ellos, no identificado.

Algunos de los reclusos que consiguieron escapar de las llamas rompieron el techo; en tanto que hay versiones preliminares de que varios reos se fugaron, según los relatos.

El siniestro   comenzó a eso de las 22:50 locales del martes, por causas aún desconocidas, y fue controlado por los bomberos unas tres horas después, precisó el director de Centros Penales, Danilo Orellana.

“Es bastante grave la situación, la mayoría murió por asfixia y calcinados (...) Tomaron fuego varios módulos”, declaró Orellana, al descartar un amotinamiento, como señalaron informes preliminares.

El funcionario añadió que se investigan dos versiones, una es que el incendio habría sido provocado por un cortocircuito y la otra por uno de los reclusos, que, según las autoridades, prendió fuego a un colchón con aparentes fines suicidas.

“A las 11 y 10 (23:10 locales) recibí una llamada de un interno. Me dijo que otro reo había dicho: ‘voy a meter fuego a esto y nos vamos a morir todos’. Y le metió fuego y nos estamos quemando, nos estamos muriendo todos”, relató la gobernadora del departamento hondureño de Comayagua, Paola Castro.

Los familiares de los presos denunciaron además una reacción tardía de los bomberos y del resto de las autoridades en la tragedia. “Entendemos el dolor de los familiares, pero tenemos que seguir un proceso conforme a la ley”, expresó el ministro de Seguridad.

Una vez que los bomberos descartaron focos de fuego, equipos de forenses  ingresaron para emprender las tareas de identificación de los cadáveres, que fueron  trasladados ayer  a Tegucigalpa.

“Mi hermano Roberto Mejía estaba en el módulo seis. Me han dicho que los de la seis están todos muertos”, afirmó bajo el efecto de la conmoción Glenda Mejía.  A su lado, Carlos Ramírez también esperaba noticias de su hermano Elwin, detenido por asesinato y quien también estaba en el módulo seis. “No me han dicho nada”, expresó.

Honduras cuenta en la actualidad con 24 establecimientos penitenciarios con capacidad para albergar 8.000 personas, pero la población carcelaria sobrepasa las 13.000.

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