Fundación rescata a niños víctimas de la prostitución

- 14 de marzo de 2020 - 00:00
Rosalva Guerrero (izquierda), psicóloga de la escuela Nuestra Señora del Carmen, realiza talleres educativos.
Foto: Cortesía DW

El turismo sexual en Cartagena es un grave problema. Por ello, activistas y autoridades adelantan la iniciativa “La Muralla ¡SOY YO!”, contra las redes de pedófilos.

En la costa caribeña colombiana se encuentra Cartagena de Indias, un popular destino vacacional. Por años, la ciudad sido un punto de atracción para el turismo sexual enfocado en menores de edad.

La prostitución infantil es un problema serio. El 26% de habitantes de Cartagena viven en la pobreza.

Muchas familias no ven otra opción que vender a sus hijas e hijos jóvenes a las redes de prostitución para pedófilos. Las víctimas son abordadas cada vez más por redes sociales.

Fernando (nombre ficticio) tenía 13 años cuando un desconocido le hizo una supuesta oferta en Facebook: “Cuando me ofrecieron pagarme por sexo, acepté ingenuamente porque no tenía suficiente dinero para vivir. No tenía ni idea de cuánto lamentaría esa decisión”, dijo a Deutsche Welle (DW).

Durante dos años fue abusado por un grupo de hombres. Él logró salir de eso gracias a una iniciativa local: “La Muralla ¡SOY YO!”Fundada en 2009 por la Fundación Renacer, “La Muralla ¡SOY YO!” lucha contra la prostitución infantil en Cartagena.

Su meta es promover la prevención, sensibilizar y hacer visibles estos delitos contra menores de edad, así como impulsar los juicios y condenas correspondientes.

Con ese fin, las autoridades locales trabajan con el sector turístico. Con talleres, los taxistas y hoteleros han aprendido cómo reconocer y denunciar a los pedófilos.

“Como todo destino vacacional, teníamos miedo de ser estigmatizados y sufrir pérdidas en el número de visitantes. Pero la ciudad enfrentó el problema y tomó una postura clara contra estos delitos”, explicó Irvin Pérez, autoridad de Turismo en Cartagena.

Víctor Padilla, padre de tres hijos, alquila sillas reposeras en la playa de Castillogrande. Antes de conocer la iniciativa, no era consciente de que lo que sucedía frente a sus ojos era abuso infantil.

Desde hace 10 años que forma parte de la iniciativa de protección de niños.

“Si vemos a alguien comportarse mal le diremos que eso no será tolerado. No podemos dejar a nuestros niños y jóvenes con estos criminales. Mi compromiso viene del corazón. Nadie me fuerza a hacerlo”, dijo Padilla.

El trabajo de prevención llegó lamentablemente demasiado tarde para Fernando. Cuando él buscaba desesperadamente una salida a la prostitución, un amigo lo envió a Renacer, la ONG en la que se basa “La Muralla ¡SOY YO!”.

Ahí encontró ayuda. “Cuando llegué, comenzó para mí una especie de proceso de desintoxicación. Les debo mi vida”, declaró.

Aprendió mucho sobre la autoestima, las tácticas de defensa y protección legal. Aprendizaje que ahora transmite a otros jóvenes, como integrante del muro de protección de Cartagena. (I)

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