Filipinas se niega a ser el vertedero del Occidente

- 01 de junio de 2019 - 00:00
Un niño recicla en un vertedero de Manila. Del total del plástico que se desecha a diario en el mundo, menos del 10% es reutilizable.
Tomado de Gettys Images

Las autoridades del país asiático regresaron ayer 69 contenedores repletos de desechos a Canadá. Hará lo mismo con los 10 que llegaron de Australia y Hong Kong.

Un buque de carga de Canadá llenó sus bodegas en Filipinas para regresar a Vancouver. No llevó cualquier mercancía, sino 69 contenedores con 1.500 toneladas de desechos tóxicos que, según el Gobierno de Manila, fueron enviados allí entre 2013 y 2014 de forma ilegal.

El coste del viaje de la basura (entre botellas de plástico, bolsas, periódicos y pañales usados) es de $ 190.000 asumido íntegramente por el Gobierno canadiense, reseñó la BBC.

El envío de la basura es el último episodio de una creciente tensión diplomática entre naciones desarrolladas y países del sureste asiático que tradicionalmente importan desechos reutilizables de Occidente para procesarlos.

Todo cambió hace un mes, cuando en un movimiento inesperado, el presidente filipino, Rodrigo Duterte, amenazó con enviar un cargamento de basura de vuelta al otro lado del mundo.

“Advierto a Canadá que si no saca de aquí la basura, la semana que viene emprenderé un viaje por mar hacia Canadá para botarla en su costa”, afirmó Duterte.

Aunque el tema se trata   entre los dos países hace cinco años, no fue hasta esta semana que Canadá envió un barco para recoger la basura que envió a Filipinas entre 2013 y 2014. 

Pero no solo la basura canadiense se pudre en Filipinas. También se encontró en el puerto de Misamis, en el sur del país, nueve contenedores de residuos de basura electrónica procedentes de Australia y otro de Hong Kong.

En los mencionados países están desde el año pasado 6.500 toneladas de desechos de Corea del Sur, cuyo gobierno se comprometió a llevarse la basura a raíz de la disputa con Canadá.

China, que ahora exporta su propia basura, prohibió en 2018 la importación de residuos no reciclables a su territorio, tráfico bautizado como “colonialismo tóxico” que se desvió a vecinos como Malasia, Filipinas e Indonesia.

“Para Australia, Corea del Sur, Canadá y otros países que ven al Sudeste Asiático como vertedero, es el momento de reducir sus desechos”, denunció a EFE la directora de Greenpeace en Filipinas, Abigail Aguilar.

Filipinas no es el único país de la región que  declaró la guerra a la basura de países ricos. Malasia anunció que repatriará 3.000 toneladas de residuos importados ilegalmente a Estados Unidos, China, Australia y Japón.

El mes pasado Malasia ya envió a España cinco contenedores de basura. (I)   

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