FBI, prensa y el Vaticano colaboraron con Pinochet

03 de agosto de 2012 - 00:00

Santiago.-

La policía secreta del fallecido general y ex dictador chileno, Augusto Pinochet, lideró una red de espionaje dentro y fuera de Chile, que cruzó caminos con el Vaticano, el FBI, dictaduras latinoamericanas y la prensa mundial, revelan miles de archivos secretos y hasta ahora inéditos a los que tuvo acceso la agencia alemana de prensa DPA.

Los documentos inéditos, citados en el medio digital chileno El Mostrador, muestran diversas acciones de los organismos de inteligencia de Pinochet para acallar a los opositores, coordinar investigaciones y relativizar las denuncias de violaciones de derechos humanos.

Durante la dictadura, que comenzó en 1973 y terminó en 1990, el general Pinochet tuvo dos organismos de inteligencia: primero la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), que después fue reemplazada por la Central Nacional de Informaciones (CNI). Ambas organizaciones fueron responsables del arresto, tortura y desaparición de miles de chilenos.

Según los nuevos archivos, las dos entidades de inteligencia se comunicaban a diario con ministros y autoridades de gobierno para coordinar operaciones en el mundo. El general Manuel Contreras, quien era director de la DINA y que hoy cumple condenas de cárcel en Chile, tenía potestad para investigar a los funcionarios de gobierno.

La policía secreta además manejaba archivos de las personas que habían detenido y de aquellas que perseguían, información que enviaba a cualquier ministerio que la solicitaba.

Los archivos inéditos también revelan que en junio de 1975 el general Contreras dirigió una operación para “realizar una campaña de acción psicológica abierta y clandestina” ante la visita de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a Chile.

El plan incluía el uso de ciertos periodistas, cuyos nombres no son revelados, para “festinar” con la visita de la CIDH, así como campañas en las que se condenaran los problemas de derechos humanos en otros países, como Cuba, Rusia, Vietnam y la Unión Soviética. A modo de distracción, el proyecto también planeaba un partido de fútbol entre las selecciones de Chile y Brasil.

Desde 1978, la CNI, órgano que reemplazó a la DINA, impulsó operaciones en Argentina, Bolivia y Brasil a través de las embajadas chilenas en esos países. También se realizaban seguimientos a cientos de corresponsales dentro y fuera de Chile, según DPA.

En sus intentos por desacreditar a los opositores, aparece Alberto Cardemil, actualmente diputado de Renovación Nacional, partido en el que milita el presidente Sebastián Piñera. Cardemil era en ese entonces subsecretario de Interior y envió a la Cancillería información sobre los funcionarios que trabajaban en la Vicaría de la Solidaridad, entidad defensora de los derechos humanos liderada por la Iglesia católica.

Los archivos revelan conversaciones con el Vaticano para neutralizar las voces de la Iglesia que denunciaban violaciones de los derechos humanos. Pero esta situación fue negada por Cardemil.

Aunque en un principio manifestó que no se acordaba de dicha situación, después a través de su cuenta Twitter escribió “falsa y absurda versión de mi participación en ‘acción secreta d desprestigio contra personas’, nadie enviaría ‘fichas secretas’, por oficio”.

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