El plan contempla recortes a la asistencia social por 16.800 millones de euros

Escocia, Gales e Irlanda del Norte, inquietos por las medidas de austeridad de Cameron

- 24 de agosto de 2015 - 00:00
Miles de ciudadanos marchan, frente al Parlamento británico, contra los planes de austeridad del gobierno. Foto: Cortesía

El plan contempla recortes a la asistencia social por 16.800 millones de euros

Los ministros de Finanzas de Escocia, Gales e Irlanda del Norte sumaron fuerzas para advertir al Gobierno británico central contra los “peligrosos” ajustes presupuestarios, según ellos, que se han implementado “demasiado rápido y de forma muy generalizada”.

John Swinney, a cargo de los asuntos económicos de Escocia; Arlene Foster, ministra de Finanzas de Irlanda del Norte; y Jane Hutt, quien encabeza el gabinete económico de Gales, emitieron un comunicado conjunto expresando “serias preocupaciones” por las medidas de austeridad que impulsa la administración central de David Cameron y que “ponen en riesgo” los servicios públicos.

El mes pasado, el ministro de Economía británico, el conservador George Osborne, anunció un nuevo ajuste por 37.000 millones de libras esterlinas ($ 58.965 millones) en los próximos cinco años, evocando la crisis de Grecia como ejemplo de los riesgos de no contener el gasto público al presentar el primer presupuesto exclusivamente conservador en 20 años.

El presupuesto presentado por el ministro para el ejercicio 2015-2016, el primero de un gobierno “tory” (conservador) en solitario desde 1996, contempla la primera fase de recortes en la asistencia social por 12.000 millones de libras (16.800 millones de euros) en tres años.

Esto se hará a través de la eliminación de la ayuda de vivienda para menores de 21 años y la transformación en préstamo de la beca de manutención otorgada a universitarios sin recursos.

En la misiva presentada este domingo al secretario del Tesoro británico, Greg Hands, los funcionarios de Economía de Escocia, Gales e Irlanda del Norte, pidieron una reunión urgente en las próximas semanas, antes de que el gobierno anuncie la segunda etapa de su plan de ajuste.

“Las tres administraciones autónomas comparten la opinión de que los planes vigentes de austeridad impulsados por el gobierno, y reflejados tanto en reducciones anunciadas recientemente como en el Presupuesto de Verano, continúan reduciendo el gasto en el Reino Unido demasiado rápido y de forma muy generalizada, generando riesgos innecesarios para nuestros servicios públicos”, indicó la misiva.

Los funcionarios dijeron además compartir la opinión de que los planes del gobierno “fueron creados y comunicados de forma insatisfactoria, sin aviso previo o consideración aparente acerca de las implicaciones para las economías autónomas de Escocia, Gales e Irlanda del Norte”.

La carta también expresó “graves preocupaciones” por el cronograma de ajustes previstos para el otoño boreal. “El anuncio previsto para el 25 de noviembre nos deja con muy poco tiempo para establecer nuestros propios presupuestos antes del comienzo del período fiscal 2016-2017, y ello nos presenta desafíos operativos significativos, potencialmente amenazando el tiempo disponible para respectivos procesos parlamentarios y de asambleas”, agregó la carta.

Swinney indicó en la misiva que el programa de austeridad del Gobierno británico “está reduciendo los ingresos de los hogares, dañando la confianza en la economía y debilitando las finanzas públicas”. “Ello representa una amenaza clara para nuestros servicios públicos”, aclaró.

Según Swinney, el reciente presupuesto nacional “fue equivocado y profundamente injusto”, ya que incluyó “recortes desproporcionados para los más pobres y vulnerables de la sociedad, mientras que ofreció alivios impositivos a los más ricos”.

“Las tres administraciones autónomas del Reino Unido estamos de acuerdo que los planes de austeridad vigentes presentan riesgos innecesarios para los servicios estatales del país”, advirtió el funcionario escocés.

Tras la publicación de la carta, una portavoz del Tesoro británico indicó que Hands se reúne frecuentemente con los ministros de Finanzas de Escocia, Gales e Irlanda del Norte “con quienes continuará discutiendo sobre cómo implementar los recortes”.

“El plan económico a largo plazo del gobierno está funcionando: Gran Bretaña fue la economía que más rápido creció dentro del G7 en 2014 y 2015, y el déficit nacional se redujo en más de la mitad”, explicó la vocera oficial.

“Sin embargo, el déficit sigue siendo demasiado elevado -a poco menos del 5% del PIB británico-, que lo convierte en uno de los más altos dentro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). No sorprende a nadie que el Gobierno británico cuente con planes claros para lidiar con esto. El Presupuesto de Otoño detallará los ahorros necesarios para que el país viva dentro de sus medios económicos”, concluyó.

La intención del Gobierno británico es reducir progresivamente el déficit presupuestario y atajar la evasión fiscal hasta lograr un superávit de 0,4% de los ingresos nacionales en 2019-2020, un año más tarde de lo previsto.

El mes pasado, Osborne confirmó que la economía británica crecerá este año el 2,4% (por debajo del 2,5% pronosticado en marzo), el 2,3% en 2016 y el 2,4% en 2017.

De acuerdo al ministro de Finanzas británico, su presupuesto “pone en primer lugar la seguridad económica y reconoce a los británicos que trabajan duro” e insistió en que el Reino Unido “aún gasta demasiado y pide demasiado prestado”, mientras que la débil productividad indica que “no se construye ni se invierte suficiente”. (I)

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