El Papa destituye al cardenal británico por abusos sexuales

26 de febrero de 2013 - 00:00

Ciudad del Vaticano.-

En medio de los escándalos de corrupción que envuelven al Vaticano,  el cardenal primado de Escocia, Keith O’Brien, fue destituido ayer de sus funciones tras ser  acusado por tres sacerdotes y un ex cura de acoso sexual en los años 80. Además, el Papa Benedicto XVI dio ayer vía libre para adelantar el cónclave para elegir a su sucesor.

La Iglesia Católica escocesa anunció que Benedicto XVI aceptó la renuncia del cardenal de St Andrews y Edimburgo, después de que el diario británico The Observer publicara el domingo una nota sobre abusos sexuales a tres sacerdotes y un ex cura en la década del 80. Uno de ellos admitió que el cardenal había desarrollado una “inapropiada relación con él, que había resultado en la necesidad de un largo tratamiento psicológico”.

Los acusadores presentaron sus quejas al nuncio en Gran Bretaña, Antonio Mennini, el 11 de febrero, con todos los detalles. Uno de ellos relató que en 1980 el obispo entonces se había acercado a él “después de las oraciones nocturnas con una conducta inapropiada”. Los cuatro pidieron al Santo Padre su inmediata renuncia.

O’Brien había negado estas acusaciones de abuso sexual y el domingo después de ver publicado el artículo, no dio misa. Ayer, en una declaración detallada, renunció a su cargo. Pidió perdón a los que había ofendido y anunció que no votará como cardenal en el cónclave que elegirá al Santo Padre. “No voy a unirme personalmente a ellos (el resto de cardenales) en el cónclave. No deseo que la atención mediática se centre en mí, sino en el Papa Benedicto XVI y su sucesor”, dijo O’Brien en su comunicado.

En el texto, O’Brien explica que presentó su dimisión meses atrás por razones de edad y el Papa la aceptó el 13 de noviembre bajo la fórmula “nunc pro tunc”, es decir, “ahora, pero con efecto posterior”. Ese efecto posterior hubiera sido el 17 de marzo, coincidiendo con el cumpleaños del arzobispo de Saint Andrews y Edimburgo, pero “el Santo Padre ha decidido ahora que mi dimisión tenga efecto hoy, 25 de febrero de 2013, y que nombrará a un administrador apostólico que gobierne la arquidiócesis en mi lugar hasta que sea nombrado mi sucesor como arzobispo”, admite el cardenal destituido.

El Vaticano corta así un posible foco de atención mediática en torno a uno de los asuntos que más parecen haber influido en la decisión de Benedicto XVI de abandonar el papado: su incapacidad para afrontar el problema de los abusos sexuales en la Iglesia Católica.

Decreto legal

El Santo Padre modificó ayer las reglas del cónclave que elegirá a su sucesor para permitir que los cardenales adelanten el inicio de sus deliberaciones si todos se encuentran en Roma antes de la transición habitual de 15 días.

Benedicto firmó un documento legal conocido como “motu propio” con algunas modificaciones a la ley de 1996 que rige la elección del nuevo papa. Fue uno de sus últimos actos como pontífice antes de su renuncia el jueves. “Dejo (...) al Colegio de Cardenales la facultad de anticipar el inicio del cónclave si se constata la presencia de todos los cardenales electores” en el Vaticano, dice el texto del decreto papal, escrito en latín.

La fecha de inicio del cónclave es importante porque la Semana Santa comienza el 24 de marzo, y el Domingo de Pascua se celebra el 31 de marzo. Si un nuevo papa ha de presidir el período litúrgico más solemne de la Iglesia Católica, deberá ser entronado antes del domingo 17 de marzo.

Normalmente el cónclave debe empezar entre 15 y 20 días después de que sea declarada la “sede vacante”, que en este caso se iniciará el jueves a las 20:00 locales (19:00 GMT).

Los purpurados tienen tiempo de sobra para llegar a Roma, aunque hay quienes creen que la asamblea podría aplazarse hasta el límite máximo, de manera que las discusiones se inicien en un clima menos tenso.

Vatileaks será su legado

El Papa decidió además informar “exclusivamente” a su sucesor sobre el escándalo de “Vatileaks”, sobre filtraciones de documentos secretos que llevaron a la condena en octubre pasado a 18 meses de cárcel de su mayordomo, Paolo Gabriele, a quien sin embargo indultó al cabo de cuatro meses. “El Santo Padre ha decidido que los resultados de ese informe, cuyo contenido conoce solamente Su Santidad, permanezcan exclusivamente a disposición del nuevo Pontífice”, reza una nota oficial del Vaticano.

El Santo Padre tomó esta medida después de reunirse con los cardenales de la comisión que investigó esas filtraciones, formada por el español Julián Herranz, el eslovaco Josef Tomko y el italiano Salvatore de Giorgi.

Sus conclusiones, según dos diarios italianos, destaparon una supuesta trama de corrupción, sexo y tráfico de influencias en el Vaticano, que rechazó esas primicias, tildándolas de “falsas informaciones”.

Según el diario Repubblica y la revista Panorama, el Papa decidió abandonar el cargo tras recibir el informe de 300 páginas, realizado por los tres ancianos purpurados.

Según las publicaciones de los medios de comunicación, en la Curia Romana reina un sistema de “chantajes” internos basados en debilidades sexuales, el llamado “lobby gay”, lo que fue tajantemente desmentido el sábado por la secretaría de Estado del Vaticano con una inusual nota.

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