Exfiscal culpa a policías municipales de desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa

- 19 de septiembre de 2019 - 11:31
Familiares de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, desaparecidos el 26 de septiembre del 2014, se manifestaron junto a organizaciones sociales en Ciudad de México.
Foto: Anadolu

Iñaki Blanco, exfiscal del estado de Guerrero, en México, dio reveladoras declaraciones sobre el caso Ayotzinapa, la desaparición forzada de 43 estudiantes ocurrida entre la noche del 26 y la madrugada del 27 de septiembre de 2014, cerca a la localidad de Iguala, en el estado de Guerrero.

Blanco aseguró que policías de los municipios de Iguala y Cocula estuvieron implicados en la desaparición de ‘los 43’, como se les conoce a los jóvenes, y que en dicha acción participó la organización criminal Guerreros Unidos.

El exfiscal también señaló que algunos de los desaparecidos terminaron en el basurero del municipio de Cocula, y desestimó la colaboración de policías ministeriales o estatales.

Por otra parte, Iñaki Blanco descartó una nueva investigación del caso Ayotzinapa, como se acordó en la víspera luego de una reunión entre los padres de los desaparecidos y el fiscal General mexicano, Alejandro Gertz.

Según dijo el exfuncionario en una entrevista a una radio local, “el Ministerio Público no puede actuar en razón de sospechas o consensos sociales, sino en razón de evidencias”.

“Hoy no conocemos esos elementos de prueba y, por lo mismo, descarto cualquier hipótesis distinta a la planteada”, señaló.

La investigación del caso, iniciada por la fiscalía bajo el gobierno de Enrique Peña Nieto, es acusada de serias negligencias, entre ellas haber obtenido testimonios mediante tortura y la alteración de las escenas del crimen. Debido a estas anomalías, fueron liberados más de 70 inculpados, incluido un presunto jefe narcotraficante quien fue señalado de "autor material” de las desapariciones.

Según la hipótesis de la fiscalía defendida hasta ahora, los estudiantes fueron detenidos en Iguala la noche del 26 de septiembre de 2014 por policías de esa ciudad enlazados con el cartel Guerreros Unidos.

Creyendo que los jóvenes eran miembros de un grupo rival, los policías los entregaron a los narcotraficantes, quienes los habrían asesinado para luego incinerar los cuerpos y arrojar las cenizas a un río.

Sin embargo, una investigación independiente de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos cuestionó duramente esta hipótesis. (I)

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