Cinco ciudades latinas son modelos para prevenir el cambio climático

- 14 de abril de 2019 - 00:00
Entrada a la ciudad de Manizales (Colombia). Su ubicación en la famosa región cafetera del país (Eje Cafetero) aumenta su índice de calidad de vida. La ciudad también es uno de los sitios más importantes para el avistamiento de aves en Colombia.
Fotos: EFE

Los lugares de la región, que incluyen a Cuenca, en Ecuador, mantienen estrategias para un futuro sostenible que evite la pérdida de vidas y de bienes a causa de los desastres naturales. La ONU pide proyectos duraderos

Los desastres naturales son cada vez más imprevisibles debido al cambio climático en todo el mundo y las ciudades latinoamericanas deben pensar diferente a sus métodos en el pasado, cuando amenazas como inundaciones y terremotos se tenían bajo un mayor control.

Un estudio del Observatorio para América Latina de la universidad estadounidense The New School junto al CAF-Banco de Desarrollo de América Latina publicó la lista de cinco ciudades del subcontinente que ya preparan estrategias para evitar la pérdida de vidas y bienes.
- Manizales, Colombia

Esta ciudad, conocida por situarse en el corazón del eje cafetero de Colombia y ser una de las que mejor desarrollo económico presenta en el país, lleva décadas implementando prácticas de resiliencia para asegurarse un futuro sostenible.

Su estudio científico de probabilidades se respalda en 327 eventos anteriores y además dispone de un seguro colectivo para los ciudadanos único en la región. Las autoridades conocen bien los contratiempos naturales: deslizamientos, inundaciones, sismos, movimientos volcánicos e incendios aparecen en su historial.

- La Paz, Bolivia

La capital administrativa boliviana es otra de las ciudades modelo en materia de prevención de desastres naturales debido a su política urbana para gestionar el riesgo tras sufrir graves deslizamientos e inundaciones desde que comenzó el siglo.

Su plan involucra a la administración de la ciudad, al combinar recursos organizativos y financieros con las instituciones, y a los vecinos, con programas como el de Barrios y Comunidades de Verdad y otros dedicados a las vertientes sociales de los desastres naturales.

- Cuenca, Ecuador

Los dolores de cabeza de Cuenca, en el sur de Ecuador, tienen que ver, por lo general, con las inundaciones, pero desde los asentamientos precolombinos aprendieron a abordar ese riesgo con una buena preservación ecológica y un alto grado de conciencia colectiva. Así como el respeto por la variabilidad de los ríos que la rodean.

Un comportamiento ancestral que, con los siglos, evolucionó hacia un aprovechamiento de los vertientes: su agua potable procede de los ríos y también lo hace parte de su energía, gracias a las centrales hidroeléctricas.

250 licencias ambientales en los ríos (Bolivia) Las autoridades ambientales y la comunidad limpian en conjunto el río Seco. Este país otorgó 250 licencias con el objetivo de darle mantenimiento a sus vertientes y así evitar los colapsos o desbordamientos. 

- Santa Fe, Argentina

A orillas del río Paraná, Santa Fe consiguió en la última década reducir su exposición a las inundaciones al mismo tiempo que sus indicadores de pobreza, la desigualdad y el desempleo, algo que según el estudio del Banco de Desarrollo de América Latina se produjo gracias a sus cambios fundamentales en la reducción del riesgo de desastres.

Cubatao, el ejemplo a no seguir (Brasil)
→El desarrollo de la industria química brasileña perjudicó al alto control que fue reconocido en 1992. Actualmente, esta ciudad lucha por abandonar los índices de contaminación de sus ríos. 

En el pasado fue ejemplo de todo lo contrario, con un desarrollo urbano no planificado que fomentaba su vulnerabilidad, pero sus prácticas de sostenibilidad integral han recibido premios por parte de la oficina de Reducción del Riesgo de Desastres de la Organización de Naciones Unidas (ONU).

La preservación ecológica en Cuenca (Ecuador) El plan que va de la mano con la consciencia ciudadana apuesta por aprovechar sus recursos: el agua potable procede de los ríos y también lo hace parte de su energía, gracias a las centrales hidroeléctricas. 

- Pilar, Argentina

El programa en esta localidad, a las afueras de Buenos Aires, es una de las gestiones de riesgos urbanos más innovadora de su zona, la del río Luján. El plan “Diálogos Hídricos” consiste en la charla y negociación entre los representantes políticos y las urbanizaciones cerradas para así mitigar los impactos de las inundaciones en la cuenca hidrográfica.
El resultado es una evaluación que estudia las restricciones legales y económicas, las decisiones políticas y los desafíos futuro.

-Cubatao, Brasil
Este municipio en la costa de Sao Paulo, Cubatao, sirve de ejemplo pero de lo que no hay que hacer frente al cambio climático. Su caso, además, pone de relevancia lo importante que es disponer de estrategias duraderas.

Diálogos hídricos en Pilar (Argentina)
→El proyecto trabaja de manera conjunta con las urbanizaciones cerradas ubicadas sobre los humedales de la planicie de inundación del río Luján y sus arroyos tributarios, que han alterado el régimen hídrico. 

La zona de Sunchales en Santa Fe (Argentina)
→Más de 3.000 personas van a poder vivir en una nueva zona de Sunchales -en la provincia de Santa Fe-, que se transformará en un centro de investigación, experimentación y capacitación acompañado de desarrollo. 

Cubatao fue reconocida por la ONU en 1992 por su exitoso control de la polución, pero 25 años después han surgido nuevas actividades económicas perjudiciales producto del desinterés político y social que acabó con sus programas. Hoy la ciudad lucha por abandonar los índices de contaminación. (I) 

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