La reforma contempla una cuota mínima de 40% de candidatas

Chile aprueba el mayor cambio electoral desde la dictadura de Augusto Pinochet

- 17 de agosto de 2014 - 00:00
Diputados del Parlamento chileno durante una sesión, en la ciudad de Valparaíso. Foto: Tomado de La Tercera.

La reforma contempla una cuota mínima de 40% de candidatas

Cuando Augusto Pinochet abandonó el poder en 1990, dejó como ‘legado’ un controvertido sistema electoral (conocido como binominal) amparado en la Constitución de 1980, que ha permitido una sobrerrepresentación de la derecha en el Legislativo, en detrimento de los partidos minoritarios. Pero esta semana y después de varias promesas incumplidas de diversos gobiernos, la Cámara de Diputados aprobó suprimir este sistema y cambiarlo por uno mucho más representativo. El objetivo es hacer una competencia electoral más justa, pero también afianzar la democracia.

Para Chile, se trata del mayor cambio electoral desde la dictadura. El gobierno socialista de Michelle Bachelet ha festejado este hito, pese a que aún falta la aprobación del Senado, donde de todos modos no habrá complicaciones. El sistema binominal operaba de la siguiente manera. Por ejemplo, si en una ciudad de Chile postulaban 2 listas de diferentes partidos políticos, resultaban electas las 2 primeras mayorías de cada lista. Parte importante de la sociedad chilena ha reclamado por años que este era un sistema muy poco democrático, ya que los candidatos electos no siempre eran quienes obtenían un mayor número de votos.

El binominal ha hecho que desde 1990 solo estén presentes en el Congreso 2 grandes conglomerados políticos: la Alianza por Chile (centroderecha) y la Nueva Mayoría (ex Concertación de Centroizquierda). Pero el sistema dejaba fuera a los partidos políticos más pequeños o candidatos independientes.

De los más de 900 parlamentarios que han sido electos en casi 25 años de democracia, apenas 20 no han formado parte de las 2 grandes alianzas políticas. De hecho, los diputados comunistas que salieron electos en las últimas elecciones, como la exdirigenta estudiantil Camila Vallejo, lo hicieron tras un pacto con la Nueva Mayoría. De lo contrario, hubiese sido prácticamente imposible su elección.

El sistema electoral chileno también ha permitido la sobrerrepresentación de algunas regiones del país. Hasta ahora en Chile se escogían 120 diputados, 2 por cada uno de los 60 distritos electorales en los que está dividido el territorio. Sin embargo, ocurría que zonas con muy pocos habitantes tenían el mismo número de diputados (electos por 4 años) que lugares altamente poblados, como Santiago o Valparaíso. A su vez, el Senado está compuesto por 38 miembros (electos por 8 años), 2 por cada una de 19 circunscripciones senatoriales.

Pero la reforma electoral, aprobada por 82 votos a favor y 27 en contra, modificará el número de parlamentarios. Ahora, los diputados pasarán de 120 a 155 y los senadores de 38 a 50. La idea es que los lugares que tengan más población escojan un mayor número de congresistas. “El sistema electoral que forzó a la sociedad chilena a dividirse en 2 bloques mayoritarios llega a su fin. A partir de ahora las coaliciones tenderán a configurarse más en función del futuro que del pasado; habrá más dispersión y más opciones”, explica el analista político Max Colodro.

40% de mujeres

La Nueva Mayoría ha prometido que a partir de ahora, el mapa electoral del plebiscito del ‘Sí y el No’ de Pinochet (1988) desaparecerá. Las próximas elecciones parlamentarias y presidenciales en Chile se realizarán a fines de 2017. Para Bachelet se trata de un importante triunfo político, ya que no solo logró conseguir votos de congresistas de la centroderecha para poner fin al controvertido sistema binominal, sino que está cumpliendo una de sus promesas de campaña.

Se espera que el nuevo sistema electoral chileno le dé más cabida a los candidatos independientes, movimientos sociales y nuevas agrupaciones ciudadanas. Al mismo tiempo, los 2 conglomerados políticos se verán obligados a renegociar sus alianzas y pactos. La otra gran novedad es que la nueva ley electoral contempla una cuota mínima de 40% de mujeres, todo un triunfo para las políticas chilenas.

El sistema binominal no solo beneficiaba a la derecha, sino que también a la propia Concertación. Esto porque el sistema permitía que si 2 candidatos de una misma lista parlamentaria doblaban en porcentaje de votos a sus rivales de la segunda lista con mayor votación, eran electas 2 personas de un mismo bloque. Por ello es que entre los defensores del sistema binominal se encontraban hasta hace poco conocidas e influyentes personalidades de la Nueva Mayoría, que gobernó Chile entre 1990 y 2010, para luego regresar al poder de la mano de Bachelet en 2014. Quienes se han mostrado a favor del sistema binominal sostenían que las 2 grandes coaliciones le han dado ‘estabilidad a Chile’.

El nuevo sistema electoral también contempla terminar con los aportes empresariales a las campañas políticas. La idea es que los aportes financieros sean de conocimiento público o bien anónimos, siempre y cuando no excedan $ 500 por contribuyente. Esta nueva disposición también busca prohibir que empresas (personas jurídicas) hagan donaciones a candidatos o partidos y que las contribuciones solo puedan ser efectuadas por personas naturales.

La conservadora Unión Demócrata Independiente (UDI), el partido que aún defiende el legado de Pinochet, mantuvo hasta el final su rechazo al proyecto argumentando que el aumento en el número de parlamentarios tendrá un costo adicional de $23 millones para el erario público.

“Chile ha dado el primer paso para destruir un sistema electoral construido entre 4 paredes”, concluyó el ministro del Interior, Rodrigo Peñailillo.

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