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¿El plan B?

04 de octubre de 2015 00:00

Ir a Marte suena emocionante, pero ningún ser humano podría permanecer ahí sin ayuda especial. Moriríamos. ¿Por qué ? porque no estamos adaptados a las condiciones del planeta, que pese a ser del Sistema Solar el más parecido a la Tierra es muy diferente.

Ahí la vida apareció poco a poco y se adaptó a las condiciones propias de la tierra: atmósfera, temperatura, gravedad, etc… en Marte hay otras condiciones. Por ejemplo, las temperaturas son extremas en el día, que oscilan entre los -30 y -85ºC con vientos de hasta 160 kilómetros por hora.

La atmósfera y la magnetosfera -que está más afuera- son dos escudos que hay contra los nocivos rayos cósmicos que vienen del espacio exterior. Allá  no hay magnetosfera y la atmósfera es tenue. Hay 52 veces más dióxido de carbono que aquí y poco oxígeno. Nos asfixiaríamos.   

La gravedad de Marte representa la tercera parte de la gravedad que existe en la Tierra. Esto es un reto porque si se pasa mucho tiempo en un ambiente así habría problemas de salud: los huesos perderían densidad, los músculos se debilitarían y los fluidos corporales al no estar sujetos a la misma gravedad dejarían de circular normalmente, lo que terminaría por afectar los órganos.

Los científicos están enfocados en tratar de superar esos obstáculos. De llegar a tener una estación permanente allá -como es la idea- dependeríamos mucho de la tecnología, aunque hay ideas de  poco a poco modificar con biotecnología las condiciones marcianas, para -por ejemplo- tener cultivos.  

Sería una tarea que tomaría varios años o siglos, pero los científicos saben que la clave sería producir fenómenos que produzcan una agresiva acumulación de gases que generen una atmósfera parecida a la nuestra.

¿Pero para qué queremos ir hasta Marte? Para colonizarlo, porque esa es nuestra naturaleza. Pero no es solo cuestión de ambición, hay otra razón de fondo muy profunda. Los recursos en el planeta no son eternos, se terminarán.  

No sucederá en esta generación ni en la siguiente, pero es posible que un día no quepamos todos en la casa.
Sobrepoblación, cambios climáticos y deforestación podrían en un futuro relativamente lejano obligarnos a buscar un plan B. Un lugar donde ir. Desde ya la ciencia considera que ese lugar es Marte.  

Por eso hay tantos entusiastas esfuerzos para visitarlo, colonizarlo y transformarlo. Saber que hay agua salada corriendo estacionalmente por sus laderas, hace creer a los científicos que esa titánica tarea sería menos difícil. (I)

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