Este es un texto literario que presenta singularidades: su personaje central fue no solo “real”, sino que además constituye un símbolo político para los ecuatorianos, un punto de encuentro y de llegada de eso que llamamos Patria; una “memoria emblemática”, que los colectivos re-significan a su modo, en cada época. La espina dorsal de la novela es una cronología de la vida de Eloy Alfaro: se inicia en su infancia y termina en su muerte.
El componente imaginario central está dado por un doblez temporal, a través del cual el narrador es un testigo invisible del largo viaje que emprende el General en el Tren trasandino, rumbo al lugar de su tragedia, durante el cual va escribiendo su Códice, sus memorias.
Alfaro escribe en el pasado, el narrador produce la autobiografía y la va tiñendo con su propio testimonio extraído de los viejos libros de historia o de los olores y colores de una tierra, que es la misma donde nacieron y crecieron ambos, en épocas distintas.
La escritura de este texto parece ser una parodia del hecho real y concreto, en el que Eloy Alfaro, el hombre de carne y hueso, ex presidente del Ecuador, entrega los originales de la historia del ferrocarril.
El libro es parte de la Colección Almuerzo Desayuno, de la Editorial Mar Abierto de Manabí.
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