Jorge, un niño de 13 años, murió ahogado el pasado sábado en el estero Salado, a la altura de la ciudadela La Fragata, al sur de Guayaquil.
Apenado, el padre de Jorge (quien no reveló su nombre) caminaba con la mirada perdida por los exteriores de la morgue de la Policía Nacional esperando que los legistas concluyeran la autopsia a su hijo.
El padre no quiso comentar nada al respecto, pero Jonathan Ortiz, un vecino del sector que lo acompañaba, reveló que “él (Jorge) fue a jugar pelota con otros pelados, entre ellos mis primos, y de ahí decidieron ir a bañarse al estero”.
Señaló que al pequeño, al parecer, le dio un calambre en una de sus piernas, por lo que se lo llevó la corriente. Los chicos, todos menores, trataron de salvarlo, pero fue imposible.
Todos son muchachos, algunos ni siquiera saben nadar. “Mis primos corrieron a llamar a los familiares que no sabían que el adolescente se había desviado camino a casa”, dijo Ortiz.
Desesperados acudieron hasta el lugar donde después de media hora encontraron el cadáver.
Jonathan Quiñónez, otro vecino, recordó que justo un 22 de febrero, hace 14 años, su hermano Raúl murió ahogado en el mismo sitio que pereció Jorge. “A mis hermanos y a mí nos volvieron todos los recuerdos cuando sacamos el cuerpo de Jorgito, pues asimismo ocurrió con Raúl”, contó el hombre.
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